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Mostrando entradas de 2018

La Inmaculada Concepción

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Los tres textos fundamentales que nos presenta hoy la liturgia de la palabra en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora están mutuamente relacionados.

Se pueden resumir en estas tres palabras: Gracia (2ª Lectura), Pecado (1ª Lectura) y Gracia (Evangelio). Dios nos creó para ser santos en su presencia. El hombre, libremente, se desvió del de Dios. Dios ofrece al hombre la reparación del pecado y la vuelta a la gracia, a través de María, en Jesucristo.
El Salmo responsorial es un canto de acción de gracias y alabanza al Señor por los dones que nos concede continuamente: “Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas” (Salmo 98).
Veamos las frases centrales de las tres lecturas.
“Él [Dios Padre] nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan…

Vigilar y esperar

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El obispo Philip Egan, de Portsmouth (Inglaterra), escribió la semana pasada en el boletín de noticias que había recibido una copia de la relatio o informe oficial sobre el milagro atribuido a la intercesión del beato John Henry Newman (1801-1890), según informa el Catholic Herald: «Parece que, si todo va bien, Newman podría ser canonizado el próximo año» (cfr. la noticia en InfoCatólica).

Es una gran noticia. Rezamos para que todo se desarrolle bien y el Papa Francisco pueda canonizar en 2019 a este gran hombre, que ha influido tanto en la Iglesia.
Con motivo de este anuncio, transcribimos parte de un sermón que predicó el Cardenal Newman. Pertenece al 4° volumen de sus sermones parroquiales.
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"Estad alerta, vigilad: pues no sabéis cuándo es el tiempo». Esta misericordiosa advertencia es tan precisa, tan solemne, tan seria, que debería estar siempre presente en nuestros pensamientos. El Salvador había predicho de ant…

Cristo Rey

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Llegamos al final del Año Litúrgico con la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, que se celebra el Domingo 34° del Tiempo Ordinario.

En esta ocasión, transcribimos una homilía pronunciada por el Papa Benedicto XVI el 25 de noviembre de 2013, pocos meses antes de su renuncia al Ministerio Petrino. Destacamos en negritas algunas frases.
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Señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:
La solemnidad de Cristo Rey del Universo, coronación del año litúrgico, se enriquece con la recepción en el Colegio cardenalicio de seis nuevos miembros que, según la tradición, he invitado esta mañana a concelebrar conmigo la Eucaristía. Dirijo a cada uno de ellos mi más cordial saludo, agradeciendo al Cardenal James Michael Harvey sus amables palabras en nombre de todos. Saludo a los demás purpurados y a todos los obispos presentes, así como a las distintas autoridades, señores embajadores, a los sace…

Los Novísimos

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Mañana celebramos el 33° domingo del Tiempo Ordinario, último domingo del año litúrgico anterior a la fiesta de Cristo Rey.

La 1ª Lectura y el Evangelio de la Misa nos hablan de la Segunda Venida de Jesucristo al Final de los Tiempos que, en el Nuevo Testamento se llama “la Parusía” (advenimiento, llegada).
Además, estamos en el mes de noviembre y, esta circunstancia nos da pie para meditar sobre los novísimos, un tema que frecuentemente se deja a un lado, y que es de primera importancia en nuestra fe católica.
Los novísimos o postrimerías son las últimas realidades a las que nos enfrentaremos cuando termine nuestra vida aquí en la tierra. Suelen enumerarse cuatro: muerte, juicio, infierno y gloria; a las cuales se añade también una quinta: el purgatorio.
A continuación recogeremos algunas citas sobre cada uno de ellos, que nos ayuden a reflexionar y a sacar algún pensamiento positivo para nuestra vida diaria.
Muerte
«Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando…

Las viudas pobres, ejemplo de fe

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En este domingo, XXXII del TO, la Iglesia nos presenta, en la Liturgia de la Palabra, la historia de dos viudas pobres, que nos dan un ejemplo admirable de fe.

La primera vivió en Sarepta, una ciudad del actual Líbano, en el siglo IX antes de Cristo. Era muy pobre. Tenía un hijo. Había sufrido casi tres años de escasez, por la falta de lluvia en todo el país.
Un día, nos cuenta el Primer Libro de los Reyes, estaba recogiendo leña a las puertas de la ciudad. En eso, ve que llega un extranjero del sur: era el profeta Elías, que había sido enviado ahí por Dios.
Los orientales están llenos de hospitalidad y, cuando el profeta le pide que le dé un poco de agua para beber, ella deja su ocupación se apresura a hacerlo. Pero Elías le pide, además, algo para comer. Entonces ella le revela toda su penuria: no tiene más que un poco de harina y aceite para hacer un panecillo y pensaba dividirlo con su hijo, y luego prepararse para morir, porque no lo queda nada más.
Elías le pide que tenga fe y …

El Mandamiento del Amor

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Nuevamente la Iglesia nos propone en el Evangelio del próximo domingo (31° del TO, Ciclo B) el Mandamiento del Amor, que es la principal enseñanza de Cristo.

El Mandamiento del Amor es uno, aunque se manifiesta como doble. Cuando un escriba se acerca a Jesús y le pregunta qué mandamiento es el primero de todos (cfr. Mc 12, 28b-34), el Señor responde:
“El primero es: “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu próximo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos”.
Es un Mandamiento. Sólo uno. No se pueden separar sus dos componentes: el amor a Dios y el amor al prójimo. Amamos a Dios amando al prójimo y amamos al prójimo amando a Dios.
Cuando estamos delante del Santísimo, en la Eucaristía, estamos amando a Dios, haciendo oración, dirigiéndole palabras de abandono, acción de gracias, alabanza, adoración...; pero, al mismo tiempo,…

Señor, ¡que vea!

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La última curación que hace Jesús, narrada por los Evangelios, es la de Bartimeo. Leeremos este pasaje de San Marcos mañana, en la Misa del 30° domingo del Tiempo Ordinario (cfr. Mc 10, 46-52).

El Señor había pasado por Jericó. Se había hospedado en casa de Zaqueo y, al salir de la ciudad iba rodeado de una gran cantidad de gente, en su camino hacia Jerusalén.
Es entonces cuando Bartimeo, hijo de Timeo, ciego que estaba pidiendo limosna a la vera del camino, recibe la noticia de que es Jesús de Nazaret quien va pasando por ahí y levanta tanto revuelo. Bartimeo, ni corto ni perezoso, grita (¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Incansablemente, repite una y otra vez esa exclamación de esperanza: ¡Hijo de David, ten piedad de mí!
Bartimeo llama a Jesús “Hijo de David”, es decir, Rey Mesías, misericordioso como Dios. También le llama “Jesús”.
“El nombre que todo lo contiene es aquel que el Hijo de Dios recibe en su encarnación: Jesús (…) El Nombre de Jesús contiene todo: Dios y el …

Beber el Cáliz del Señor

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San Marcos, cada domingo, nos va ayudando a seguir a Jesús en su camino hacia Jerusalén. Es su último viaje. Cada semana vamos avanzando, junto a Él, hacia su Pasión, Muerte y Resurrección

El domingo pasado tuvimos la ocasión de presenciar el encuentro del Señor con el joven rico, y la conversación posterior con sus discípulos sobre la importancia de seguir a Cristo dejando atrás todas las ataduras que nos impiden acompañarlo en su camino hacia la Cruz.
Este próximo domingo (29° del Tiempo Ordinario, Ciclo B), es decir, mañana, seremos testigos de la petición de una madre: Salomé. Jesús acababa de anunciar, por tercera vez, su Pasión, con palabras muy claras, como lo había hecho en dos ocasiones anteriores. En ninguna de las tres veces los discípulos consiguen entender algo de lo que Jesús quería decirles. Siempre reaccionan de un modo desconcertante.
Primero, Pedro toma a Jesús y trata de disuadirlo. La reacción del Señor es contundente: “apártate de mí, Satanás, porque tus pensam…