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Misterios de gloria (5)

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Con el Quinto Misterio glorioso, La Coronación de la Virgen, terminamos nuestra reflexión sobre los Misterios del Rosario.

San Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, hace el siguiente comentario sobre los dos últimos misterios del Rosario:
“A esta gloria, que con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, sería elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio, el destino reservado a todos los justos con la resurrección de la carne. Al fin, coronada de gloria -como aparece en el último misterio glorioso-, María resplandece como Reina de los Ángeles y los Santos, anticipación y culmen de la condición escatológica del Iglesia” (RVM, 23).
El próximo miércoles, 22 de agosto, celebraremos la Fiesta de la Coronación de Nuestra Señora como Reina de Cielos y Tierra. En estos próximos días, para preparar esa festividad mariana, podemos dirigir nuestra mirada interior al Cielo, la meta de todos nuestros anhelos: el mismo Jesucri…

Misterios de gloria (4)

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El próximo día 15 de agosto celebraremos la Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.

Los dos últimos misterios del Rosario son formalmente marianos. Nuestra contemplación se dirige a Nuestra Señora de modo directo. La miramos en su exaltación a la Gloria del Padre en compañía de su Hijo.
En el Cuarto Misterio del Santo Rosario meditamos este suceso que, como la Resurrección del Señor, es histórico (porque aconteció en un momento de la historia humana), pero también trascendente (porque escapa de lo histórico, en el sentido de que supera la realidad temporal).
El Papa Pío XII proclamó este hecho como dogma de fe. Es el último dogma mariano. Lo hizo, hablando “ex cathedra”, el 1° de noviembre de 1950 por medio de la Constitución “Munificentisimus Deus”.
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Re…

Misterios de gloria (3)

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El Papa San Juan Pablo II, en su Carta Apostólica sobre el Rosario, dedica un comentario especial sobre el tercer misterio glorioso.

Previamente ha comentado los otros cuatro misterios gloriosos como el camino que siguen el Hijo (misterios 1° y 2°) y la Madre (4° y 5°) hacia la Gloria
“En el centro de este itinerario de gloria del Hijo y de la Madre, el Rosario considera, en el tercer misterio glorioso, Pentecostés, que muestra el rostro de la Iglesia como una familia reunida con María, avivada por la efusión impetuosa del Espíritu y dispuesta para la misión evangelizadora. La contemplación de éste, como de los otros misterios gloriosos, ha de llevar a los creyentes a tomar conciencia cada vez más viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; una vida cuyo gran 'icono' es la escena de Pentecostés. De este modo, los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios pereg…

Misterios de gloria (2)

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El Misterio Pascual de Cristo está conformado por cuatro sucesos: la Pasión del Señor, su Muerte en la Cruz, su gloriosa Resurrección y su Ascensión a los Cielos.

La Ascensión del Señor también forma parte del Misterio Pascual. No está todo preparado para que actúe el Espíritu Santo en su misión santificadora de los hombres hasta que Jesús haya ocupado su sitio como Rey del Universo a la derecha del Padre, portando en su Cuerpo glorioso las llagas que dan testimonio de su Amor Redentor.
Era necesario que Jesús dejara de estar presente en este mundo de modo “físico”, con un cuerpo mortal que se podía separa del alma (como de hecho sucedió), para que pudiera subir al Padre y, de esta manera, su Humanidad Santísima participara de la presencia de inmensidad de Dios.
En sus homilías sobre las Ascensión del Señor, el Papa Benedicto XVI ha afirmado numerosas veces que a partir de ese suceso, Jesús, con su Humanidad Santísima, está más cercano a nosotros que incluso cuando estaba “físicamente” …

Misterios de gloria (1)

En el n. 23 de su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, San Juan Pablo II explica brevemente la estructura interna que tienen los Misterios de Gloria.

Por una parte, se pueden considerar como en un tríptico. Los dos primeros se refieren a Jesús (la Resurrección y su Ascensión a los Cielos) y los dos últimos a María (la Asunción de la Virgen y su Coronación). En el centro está el tercer misterio de gloria: la Venida del Espíritu Santo.
Por otra parte, los misterios de gloria tienen un claro sentido escatológico:
“Los misterios gloriosos alimentan en los creyentes la esperanza en la meta escatológica, hacia la cual se encaminan como miembros del Pueblo de Dios peregrino en la historia. Esto les impulsará necesariamente a dar un testimonio valiente de aquel " gozoso anuncio " que da sentido a toda su vida” (RVM, 23).
En los dos cuadros laterales del tríptico, contemplamosa Cristo y a María en la gloria. San Juan Pablo II dice que el Rosario siempre ha expresado la convi…

Misterios de dolor (5)

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María buscó a Cristo y se encontró con Él en el camino del Calvario (cfr. Cuarta estación del Via Crucis). Pero no sólo quiso consolar a su Hijo en la Vía dolorosa, sino que estuvo junto a Él a la hora de su muerte.

Eso es lo que contemplamos en el Quinto Misterio de dolor: Jesús muere en la Cruz.
“Los misterios de dolor llevan el creyente a revivir la muerte de Jesús poniéndose al pie de la cruz junto a María, para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora” (San Juan Pablo II, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, n. 22).
La mejor manera de contemplar a Cristo en la Cruz es ponernos junto a María, como San Juan y las santas mujeres.
San Juan Pablo II quiso convocar un año mariano para preparar el Gran Jubileo del Año 2000 de nuestra Redención. Ese año dedicado a contemplar el misterio de María tuvo lugar hace 30 años, del 7 de junio de 1987 (Solemnidad de Pentecostés) al 15 de agosto de 1988 (Solemnidad de la Asunción de…

Misterios de dolor (4)

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Después de haber sido flagelado y coronado de espinas, Jesús es sentenciado a muerte, “y muerte de Cruz” (Flp 2, 8). Jesús contempla por primera vez, de modo real y físico, su Cruz.

A los discípulos les había anunciado, al menos en tres ocasiones concretas, su Pasión y muerte de cruz. Él sabía claramente que tendría que morir en la Cruz para redimir a todos los hombres.
El Viernes Santo todos adoramos la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo porque representa al Crucificado y en Ella está Cristo. Y cantamos emocionados el himno Crux fidelis.
“Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine! Dulce lignum, dulces clavos, dulce pondus sústinet! Pange lingua, gloriósi prœlium certáminis, et super crucis trophæo dic triúmphum nóbilem: quáliter Redémptor orbis immolátus vícerit. Crux fidélis, inter omnes arbor una nóbilis, nulla talem silva profert, flore, fronde, gérmine!”. “¡Oh cruz fiel, el más noble entre todos los árboles! Ningún bosque produ…

Misterios de dolor (3)

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Estamos terminando el mes del Corazón de Jesús (junio), y hoy reflexionamos sobre el Tercer Misterio de dolor: la Coronación de espinas.

San Josemaría Escrivá de Balaguer, a quien —como el lector habrá visto— citamos con frecuencia, porque nuestra familia le debe mucho, solía rezar una oración muy sencilla y breve, pero a la vez profunda, que dice así:
“Corazón de Jesús que me iluminas / hoy digo que mi amor y mi bien eres / hoy me has dado tu cruz y tus espinas / hoy digo que me quieres”.
En una ocasión, su segundo sucesor, Mons. Javier Echevarría, precisamente el día de su cumpleaños (el de don Javier, que nació el 16 de junio de 1932), decía que San Josemaría los consideraba “versos muy malitos” pero que a él le servían para ser piadoso, y que los repetía porque le salían del corazón. Son versos —continuaba don Javier— en los que cada uno también hemos de encontrar el ritmo de nuestra vida.
Es sabido que el Corazón de Jesús se suele representar como un corazón rodeado de una coro…