sábado, 24 de agosto de 2019

Las "primicias" de la Nueva Creación (3)


El contenido, sobre “las primicias”, del Tomo III (Libro Blanco) de los “Dictados de Jesús a Marga” (El Reino Eucarístico) (cfr. vdcj.org), lo dividiremos en dos partes. En este post veremos los mensajes hasta el 26 de agosto de 2015. Entre paréntesis cuadrados van nuestros comentarios que, como es lógico, son personales y no pretenden abarcar el misterio insondable de los designios de Dios.

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1. Jesús a Marga: “La Iglesia debe inmolarse como Sacrificio, debe colmar en su Cuerpo, lo que le falta a la Pasión de Cristo (Nota 147: cfr. Col 1, 24). ¿Es la Pasión de Cristo incompleta? No, pero quiso necesitar de su Iglesia, vosotros, para completarla. Y en espera de que todas esas Víctimas vengan a unirse Conmigo en mi Sacrificio, Yo retraso los Tiempos. Cuando hayan venido todas, quedará culminado el Tiempo. Vosotros venís ahora, como primicia de los que vendrán.
— ¿Llegará un momento que tu Pasión será completada?
Sí. Entonces vendrá mi Manifestación Poderosa. Como una Resurrección. Resurrección de la Carne a una vida futura, inmortal.
— Ah. Todavía, durante el Reinado Eucarístico, no es la Resurrección.
No. No lo es. Así como la Eucaristía es mi Cuerpo Glorioso, velado, así vosotros. Llegará un día que os haré partícipes de mi Resurrección, donde se correrá el velo de los cuerpos, y podréis ser glorificados conmigo. Todavía no habéis sido glorificados conmigo. Llevad el Camino de mi Cruz, para poder ser luego glorificados conmigo. Vuestro cuerpo sufre en la tierra. Y luego vuestra alma irá al Cielo, pero no se reunirá con vuestro cuerpo hasta la Resurrección.
Y esa teoría, Jesús, que dicen del «Arrebatamiento». Y que luego viene a la tierra y se comportan en ella como cuerpos resucitados.
Es falsa. Los 144.000 elegidos (Nota 148: Cfr. Ap 7,1-8; 3,12; 14,1 ss; 22,4). Lo son de antes y de después. No lo son todos de una época y de un tiempo. No vendrán luego, resucitados, a la tierra.
— Pero resucitarán algunos cuerpos (En la 2ª Venida)
Que Yo me llevaré conmigo en espera de la Resurrección final. En la Resurrección: el cielo y la tierra han pasado. «Pero mis Palabras no pasarán» (Nota 149; Cfr. Mt 24,35). En el Reinado Eucarístico, en la tierra, estamos a la espera, todavía, de la Resurrección. Cuando la Iglesia muera, vosotros moriréis con ella. Vuestro cuerpo habrá estado preparado para inmolarse conmigo en mi Sacrificio Perpetuo, y habrá estado preparado por La Madre, por mi Madre (…).
— Pero los cuerpos, entonces, ¿no estarán gloriosos en la tierra?
No, la Gloria de los cuerpos, es para la Resurrección, y la Resurrección no es en la tierra”.
— ¡Qué Misterios!
— (Entiendo que veo una mínima parte)
Y así es. En el Reinado Eucarístico no es que paráis los hijos sin dolor, no es que sean anuladas las consecuencias del pecado original. Es que Resucitará la Iglesia. Es que no sentiréis en vuestros cuerpos la pesantez del pecado, como ahora. Es que se podrá decir: «¡Por fin Triunfó Cristo!» (Nota 150: “Se verá culminada su Obra”) por medio de su Madre. Y será por medio de Su Madre, la que os prepara en la Patena de vuestro sufrimiento, en el Ara del Altar. La que, como tenéis ese privilegio, os hace conmigo Eucaristía (06-12-2014).

[Según los mensajes de Marga, el Reino Nuevo es aquí en la tierra. Habrá dolor. Habrá muerte. Se seguirá completando la Pasión de Cristo. Pero la Iglesia, que habrá “muerto” antes de la Segunda Venida de Cristo, resucitará. Es decir, se renovará. De alguna manera, se hará realidad, en gran medida, la restauración del Paraíso Terrenal. Será el Reino Eucarístico, gracias a la inmolación de “primicias” y de “almas víctima” que habrán sido preparadas en la Patena del sufrimiento, por mediación de la Santísima Virgen, para ser ofrecidas por el bien de toda la Iglesia. Al final del Tiempo, del Reino Eucarístico, llegará la Manifestación Poderosa de Jesús y se inaugurará el Reino de los Cielos (no en la tierra), en que participaremos de la Resurrección de Cristo glorioso (de su Cuerpo y Alma, ya no “velados” en la Eucaristía), de su eternidad e inmortalidad].

2. Jesús a Marga: “Querida, atiende la Revelación para esta Hora. Piensan que la raza humana camina hacia la consecución de una raza superior. No hay tal: la raza seguirá siendo la misma, aun en el Reino Nuevo. Creen que unos pocos elegidos alcanzarán los Carismas del Cielo, y allí serán transformados para ayudar a la gente a ir a Dios. Pero ésas no son «las Primicias» a las que Yo me refiero cuando te comunico. Las Primicias sois vosotros si vivís en Gracia y si os comunicáis conmigo. Seréis transformados en mi Eucaristía, y bajo mi Reino de Amor” (14-01-2015).

[Según los mensajes de Marga, las “Primicias” somos nosotros, si vivimos en gracia y somos almas de oración. Esos, en el Reino Eucarístico serán, cada vez más, almas de Eucaristía (“transformados en mi Eucaristía”) y vivirán bajo el Reino del Amor de Dios].

3. Jesús a Marga: “ Jesús, quiero enamorarme más de Ti.
Querida, te he dicho que sólo Yo lleno y debo llenar tu vida. ¿Por qué no vienes a comprobarlo? Tú no eres tan sólo «una persona a mi servicio», como ahora te sientes, y estás sintiéndote esta temporada en la que luchas por terminar tu Libro. Tú eres mi esposa, una esposa consorte de Mí, que Soy el Rey. La Reina consorte. Así sois todos, y no sólo tú: los hijos muy amados, los predilectos, los primogénitos. Como si sólo existiera uno, como si Todo mi Amor no tuviera en el mundo más que a una persona en quien volcarse, y ésa una fueras tú. ¿Te imaginas siendo la única persona que existiera en el mundo? ¿Y a Mí volcando todas mis atenciones en ti? Pues así estás, ésa es la realidad. Tú, y todos. Os amo como hijos únicos predilectos. Querida, quisiera en ti la audacia de quien sabe que es una privilegiada de Dios y que Dios está de su mano, que Dios la tiene de la mano y la conduce. La valentía. Lo que quiero, amada, es que lleves a mucha  gente  a la santidad. ¡A riadas  de gente! hacia  la  santidad. En  ti, los Dones místicos no son tanto de Pasión, sino de Resurrección, como primicias de lo que vendrá. Trato con Dios, Conmigo, como lo tendrán en el Reino Nuevo, antesala de la Resurrección de los Cuerpos. Tú más me ves Resucitado, que en la Cruz. Tú tratas Conmigo-Eucaristía «como trata un hombre con su Amigo» (Nota 235: “Es la definición de oración según Santa Teresa de Jesús”). Te soy tan familiar, como cualquier persona con la que te encuentras y tratas. Me llamas, y ahí estoy. No te fallo, Soy el Amigo que nunca falla. Me necesitas, y acudo como Loco Enamorado de su Esposa. Tengo contigo los detalles Tiernos de un Joven Esposo. ¿No que rías las alas de esa mariposa? ¿No te las he dado?” (25-08-2015).

[En este mensaje, Jesús explica a Marga que ella, aunque no vivirá en el Reino Eucarístico futuro —porque morirá como alma víctima y mártir antes de la Segunda Venida del Señor—, ya tiene los dones especiales que tendrán esos hombres y mujeres: trato íntimo y familiar con el Señor, presencia constante de Dios, unión esponsal con Jesucristo, filiación divina constantemente experimentada, etc. La misión de Marga es vivir santamente y llevar a muchos a la santidad, a esa unión con Dios que habrá en el Reino Nuevo].

4. Jesús a Marga: “Una persona que comulga «en espíritu y en verdad» (Nota 244: Jn 4, 23), jamás estará sola, jamás estará dudosa de lo que tiene que hacer, jamás falta de fuerzas. Y jamás se perderá por otro camino, si comulga verdaderamente. ¿Qué hay que hacer para comulgar  verdaderamente? Primero [1], estar en Gracia. Luego [2], creer en mis Promesas. Después [3], abrir el corazón para que Yo pueda llenarlo de mi Amor. Luego [4], entregarse a Mí, como Dios Todopoderoso. Después [5], estar dispuesto a vivir en su vida todo lo que la fe en Mí y en mi Amor requiere (implica). Y después [6] atraer a más hombres hacia Mí. Esto es comulgar verdaderamente. Con el tiempo, esa alma que me comulga verdaderamente, va adquiriendo la condición de víctima Conmigo, y va quedando cada vez menos de ella, y va habiendo más de Mí. Con esas personas transformadas en Mí-Eucaristía, Yo podré renovar el mundo, porque ya no serán ellas, sino Yo. Yo en todos los corazones. Cuando Yo-Eucaristía sea en todos los corazones, en el mundo habrá Paz. Cuando transforme a la gente en la Eucaristía. Para ello, venid, venid y venid a Mí, y no os canséis de venir todos los días a mi Comunión eucaristizante. Haceos uno Conmigo. La gente se pregunta cómo conseguir el Reino Nuevo... ¡Y esto ya lo tenéis entre vosotros! Las primicias del Reino ya están entre vosotros, y están en la Eucaristía. Lo que sucede que aún no lo habéis sabido descubrir. Cuando la vida de todos sea profundamente eucarística, Yo vendré” (26-08-2015).

[Las primicias del Reino están en la Eucaristía. En la medida en que seamos “más Eucaristía”, cada uno de nosotros, se podrá hacer realidad el Reino Nuevo. Por eso, el Señor se detiene a explicar, como en un resumen, las seis características de una verdadera Comunión. Así nos transformaremos en Eucaristía, nos uniremos a Jesús y adquiriremos la condición de Víctima con Él].   



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