sábado, 10 de agosto de 2019

Las “primicias” de la Nueva Creación (1)


Comenzamos una nueva serie (la octava: ver post anterior) de comentarios sobre los “Dictados de Jesús a Marga” (cfr. vdcj.org). El tema son “las primicias”. Procuraremos tratar de comprender —a través de los mensajes recibidos por Marga— qué es lo que Jesús y María quieren que sepamos sobre este misterio que se manifiesta especialmente en los últimos tiempos.   

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Recogemos algunos textos de mensajes que nos hablan sobre “las primicias”. Cada uno de nosotros, por sí mismos, y con las luces que recibimos del Espíritu Santo, podremos entender qué son “las primicias”. Entre paréntesis cuadrados ponemos nuestros breves comentarios, que pueden ser conclusiones, observaciones u otras apreciaciones que nos sugieren esos textos.

En este post tratamos sobre “las primicias” en el Primer Tomo (Libro Rojo) de los “Dictados de Jesús a Marga” (La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús).

1. Comenzamos con una cita de Santo Tomás que se encuentra en el prólogo del libro, y que ayuda a comprender el concepto de “primicia” en la Sagrada Escritura: «La devoción es una voluntad pronta de entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios. A este propósito se nos dice en Ex 35,20-21 que la multitud de los hijos de Israel ofreció muy pronta y devotamente las primicias al Señor». «La devoción, tal como acabamos de decir (a.l), tiene por objeto la entrega de sí mismo a Dios» (S. Th., II-II, q.82, a.1).

[La principal muestra de devoción y “primicia” que queremos ofrecer a Dios es nuestro deseo sincero y eficaz de entregarnos a Dios, y a cumplir su voluntad, completamente].

2. Jesús dice a Marga que los hombres: “olvidaron que Yo Soy su Dios, al que deben dar las primicias de todo, de su vida, al que deben dar su amor, su alabanza, su tiempo, sus obras” (03-05-2000).

[Ofrecer las primicias, por lo tanto, es ofrecerle lo mejor de nosotros mismos; es ofrecernos nosotros mismos como primicia a Dios, alegre y prontamente].

3. María a Marga: “Sabes que mi presencia en las almas está ahogada por tanto mal. El Demonio se ha ocupado todo este siglo de ahogar mi presencia en las almas. Pero llegará un día que las gentes me sientan así, como tú, y más aún. Eres como una primicia de lo que Yo quiero hacer con la humanidad” (19-06-2001).

[Ser primicia es acoger el don de Dios para “sentir” su presencia de un modo nuevo y más intenso. Ese día llegará, en los últimos tiempos, para hijos de Dios —las primicias— que adelantarán lo que ocurrirá a todos en el Nuevo Paraíso, la Nueva Creación, el Reino Eucarístico aquí en la Tierra].

4. María a Marga: “Sigue, porque no sólo queremos levantarte a ti, sino que tú seas primicia de todo lo que vamos a hacer con el Pueblo” (25-01-2001).

[A Marga, Jesús y María la van purificando, y le van concediendo dones de una presencia de Dios habitual y muy intensa, a lo largo de todo el día, aunque especialmente en los momentos de Adoración de la Eucaristía].

5. Jesús a Marga: “Mira cómo Yo en algunas almas os doy la primicia de lo que será. Manifestación de Dios a sus profetas que cada vez más y cada vez más ha ido viniendo hasta manifestarse del todo en los últimos tiempos, en los albores de la Nueva Creación. Creación en la que toda alma alabará a su Creador y se encontrará unida a Él con esta Gracia del desposorio espiritual” (05-06-2002).

[Ya ahora, Jesús concede especiales dones a esas “primicias”: almas que experimentan una unión con el Corazón de Jesús más grande, a través del amor a María Santísima].

6. La Virgen a Marga: “Porque Yo, vuestra Madre, vendré a limpiaros y con la Sangre del Cordero os purificaré de todas vuestras inmundicias, para poderos presentar limpios ante Dios y decirle a su Ángel Exterminador: «¡No!, ¡no toques a éstos! Son los hijos predilectos de Dios arrepentidos antes del Día. Han oído mi Voz, mi Llamamiento desgarrado de Amor, y han venido a Mí antes del Día. Dejadlos. Son las primicias de Dios. Las primicias de la Nueva Creación»” (…). “¡Venid!, ¡venid antes del Día!” (…). Creedme. Dadme al menos un poco de crédito para que la Luz Inundadora de Dios penetre en vosotros y podáis ver claro porque todo se os hará luminoso” (13-08-2002).

[“Antes del Día”, es decir, de la Segunda Venida de Cristo. Para ser “primicia” es necesaria la purificación previa (la Virgen lo hará si nos ponemos en esa patena, que es Ella). Es necesario el arrepentimiento sincero de nuestros pecados. María nos puede conseguir la gracia de ser “hijos predilectos” de Dios y “primicias” de la Nueva Creación”].  

7. Jesús a Marga: “El Camino se os irá abriendo a medida que avancéis, iréis comprendiendo más mi Revelación para esta hora, más lo que han de ser mis enviados para esta hora” (…). “Habéis sido regalados con creces de los Dones de la Salvación. ¡Sabedlos aprovechar! Que nadie se crea un indigente y un abandonado de Mí: ¡Sois las primicias de la Resurrección!”. (…) “Cuando veáis venir, con toda su fuerza, la Gran Tribulación sobre vosotros, acordaos, oh hijos, que sois los hijos predilectos del Altísimo, y que sobre vosotros descansan todos sus Dones” (12-12-2002).

[El Espíritu Santo va abriendo el corazón de esos “hijos predilectos” que Dios escoge para esta hora, para ser enviados. Recibirán abundantes dones, especialmente útiles en el momento de la Gran Tribulación, para mantener siempre la paz].

8. María a Marga: “Sí, verás, éste es el plan: ¡Hacer que todos los hombres vuelvan a Él! Te digo, hija, en secreto: ¡éste es mi plan! Y lo voy a realizar teniéndoos por colaboradores. ¡Renovar toda la humanidad en Cristo! Y vosotros como primicia, hija. ¿Cabe un deseo mayor?... Yo lo haré. Dios ha dicho que Yo lo haré. Su Virgen lo hará, ayudada de todos sus hijos. ¡¡VENID A MÍ TODOS MIS HIJOS PARA RENOVAR TODAS LAS COSAS EN CRISTO!!” (31-05-2004).

[María llama a todos. Ella quiere que todos colaboremos con su plan de salvación en estos momentos que es renovar toda la humanidad en Cristo. Aunque la elección es divina, cada uno nos podemos disponer para recibir esa gran gracia: ser primicia de los Nuevos Tiempos].

9. Jesús a Marga: “¡Ah, hoy mi Corazón no está de moda! Nadie querría verse relacionado con Él ni con nada que lo recuerde. Y sin embargo, ¡cuánta necesidad tenéis de Él! Hoy más que nunca tenéis necesidad. ¡Oh, no te hablo de mis pequeños reductos fieles! Esos que me aman. Son la primicia de lo que Yo haré con vosotros. Te hablo de que hoy, en el mundo, se huye de mi Corazón. Hoy se rehuye mi vocación. Aun en los ambientes clericales. Aun en los Templos. Se arrincona mi imagen y todo lo que la recuerde. No movéis a los fieles a Mí, a mi Amor. ¿Cómo van a llenarse los Templos?” (15-07-2008).

[Ante la falta de amor al Corazón de Jesús en nuestros días, el Señor desea “primicias” que le ayuden a caldear el mundo: mover a los demás al Amor de Dios, por medio de la oración, el sacrificio y el testimonio].  

10. Jesús a Marga: “Soléis ver al Padre como Amor justiciero o como Hacedor del mundo, pero no como Madre. Dios creó el corazón de Eva más similar al suyo. Le dotó de esa delicadeza y amor, que da vida a su criatura. La hizo depositaría de la vida. La que da la vida. Natural y espiritual. Por eso, la corrupción en Eva fue más grave. Por eso se denigró más su naturaleza. Cayó más hondo. Pero he aquí que la Nueva Eva viene a resarcir a Dios del pecado de la primera. La Nueva Eva, María, Primicia de la Nueva Creación. María nació antes en el mundo que Yo, el Verbo. Nació antes para poder darme forma. Yo ya estaba alegre desde su Nacimiento. Ya empezó ahí mi Plan Redentor. Y la colmé de Gracias y bendición. Dios: Dador de Vida María: Dadora de Vida. Y su Corazón virginal vino antes al mundo que el mío” (…). “Por eso, comprended ahora, nueva generación, cómo quiero que vosotros seáis un reflejo suyo. Para ello: -  Meditad sobre su Corazón. -  Consagraos enteramente a Ella. -  Dejaos hacer, en infancia espiritual, como niños llevados de la mano de su Madre. Ella es el Camino. Es el Camino para venir a Mí.” (18-11-2008).

[Jesús nos señala el camino de la “Primicia de la Nueva Creación”, que es Nuestra Madre. Igual que a Ella, también el Señor desea colmarnos de bendiciones. Pero para eso, nos pide que seamos un reflejo de Ella, y nos da tres consejos: 1) meternos en el Corazón de María, 2) Consagrarnos a Ella (todo el día: “en prueba de mi filial afecto os consagro en este día alma, vida y corazón”) y 3) Hacernos niños (infancia espiritual) y dejarnos llevar por su mano].


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