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¿Cómo correspondemos a los dones de Dios?

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Como estoy recuperándome del Covid (pido tus oraciones) no me siento con ánimos de escribir algo más elaborado. Prefiero transcribirte un comentario de Benedicto XVI a los textos del Domingo 33° del Tiempo ordinario (16-XI-2008). «La Palabra de Dios de este domingo, penúltimo del año litúrgico, nos invita a estar vigilantes y activos , en espera de la vuelta del Señor Jesús al final de los tiempos. La página del Evangelio narra la célebre parábola de los talentos , referida por san Mateo (cf. Mt 25, 14-30). El "talento" era una antigua moneda romana, de gran valor, y precisamente a causa de la popularidad de esta parábola se ha convertido en sinónimo de dote personal, que cada uno está llamado a hacer fructificar . En realidad, el texto habla de "un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda" (Mt 25, 14). El hombre de esta parábola representa a Cristo mismo ; los siervos son los discípulos; y los talentos son los dones que Jesús le

El mandamiento del Amor

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“Hermanos: Me ha dado mucha alegría enterarme de que muchos de ustedes  viven de acuerdo con la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre . Les ruego, pues, hermanos, que nos amemos los unos a los otros. No se trata de un mandamiento nuevo, sino del mismo que tenemos desde el principio. El amor consiste en  vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios . Y el mandamiento consiste en  vivir de acuerdo con el amor , como lo han escuchado desde el principio” (Cfr. Jn 1, 4-9). San Juan nos anima a vivir “de acuerdo con el amor”, que es el mandamiento central de la ley y abarca las dos tablas. Veamos algunos cometarios de Juan Pablo II en la Encíclica  Veritatis Splendor  (1993) que nos ayudan a vivir bien y ordenadamente el mandamiento del amor . Lo central es la primera tabla de la Ley , que el hombre no puede "cumplir" si no es por la participación en la Bondad de Jesús que nos la comunica cuando nos acercamos a él: " ven y sígueme " (cfr.  Veritatis S

San Martín de Tours

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A lo largo del Año Litúrgico celebramos las solemnidades, fiestas y memorias del Señor, Nuestra Madre y de muchos santos y santas. Uno de los que ha tenido gran devoción en el pueblo cristiano es San Martín de Tours (11 de noviembre). De hecho, por ejemplo, en España, durante la Edad Media, era uno de los nombres que más se utilizaba para bautizar a los niños, después de Pedro y Juan. Yo le tengo especial devoción porque, antes del siglo XVIII, mi apellido completo era Martín Cano. Un antepasado mío, que vivió en la primera mitad de ese sigo, decidió quedarse sólo con el “Cano”. Aunque San Martín es un santo francés, tuvo gran devoción en toda Europa . Nació en Hungría hacia el año 316 . Sus padres lo llevaron a Italia siendo niño. Ahí ingresó en el Ejército Romano cuando tenía 15 años de edad, y fue destinado a Las Galias. En Amiens tuvo lugar el famoso episodio de su vida en el que se encontró con un pobre que no tenía con qué cubrirse y Martín, partió su capa en dos y le dio la mi

El Misterio del Templo

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La fiesta de la Dedicación de la Basílica Lateranense nos recuerda que somos “piedras vivas” en la construcción del Templo de Dios, que es casa de oración. En Jesucristo se cumple la plenitud de la Presencia de Dios entre nosotros , que culminará en su Segunda Venida. «Desde ahora, realizada ya la Encarnación  – sostiene Y.M.J. Congar – , existe un templo perfecto que es el cuerpo de Jesucristo . Es el templo teándrico, que asume, para infundirle una verdad y una dignidad superior, al templo espiritual de las almas, al que une a Sí en un cuerpo místico o comunional, y al templo cósmico de un mundo del que es rey, sacerdote y Salvador, y al que hará participar de la gloria de los hijos se Dios. Todo ello va realizándose ya, pero aguarda su consumación . En el presente régimen, que es a la vez de realidad y de espera, esta unión del mundo y de las almas al templo santo del cuerpo de Cristo se opera «in mysterio», mediante los sacramentos : el sacramento de la eucaristía y el sacramento

Los novísimos

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La parábola de las diez vírgenes nos recuerda la necesidad de estar vigilantes, porque no sabemos ni el día ni la hora (cfr. Mt 25, 1-13). La Iglesia, a lo largo del mes de noviembre , nos invita a meditar sobre los novísimos , las realidades últimas (postrimerías) que, a lo largo de la historia de la Iglesia, han sido siempre como una antorcha que ilumina nuestro camino en la tierra . Los cuatro novísimos clásicos son muerte, juicio, infierno y gloria. A ellos se añade el purgatorio. El Papa Benedicto XVI, en su Encíclica Spe salvi , dedica varios números a considerarlos despacio. Vale la pena transcribir algunos párrafos que nos ayuden a tenerlos presentes. Mateo Cerezo (1663-64), El juicio de un alma (Museo del Prado) “ La opción de vida del hombre se hace en definitiva con la muerte ; esta vida suya está ante el Juez. Su opción, que se ha fraguado en el transcurso de toda la vida, puede tener distintas formas. Puede haber personas que han destruido totalmente en sí mismas el des

"Todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo" (Fil, 3, 8)

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En nuestra época están muy mal vistos los “radicales” , es decir, las personas que se van a los extremos y no suelen escuchar ni tener capacidad de diálogo . La mayoría de las cuestiones que tratamos los hombres suelen ser “opinables”, es decir, no son ni totalmente blancas ni totalmente negras. Manejar los distintos tonos de gris , suele ser una buena cualidad. Muchas veces hay que escuchar a los demás y matizar nuestros juicios, sin pretender que sean absolutos. Rostro de Cristo, Rembrandt (1606-1669) Sin embargo, este juicio negativo hacia lo que es “radical” habría que matizarlo cuando se trata de defender verdades que no son “opinables” . Hay algunas ocasiones en las que nos encontramos con verdades absolutas, que proceden de la razón natural (por ejemplo, los primeros principios) o de la revelación divina . Todo lo que Dios ha revelado lo podemos creer todos, fácilmente, con certeza y sin mezcla de error, porque Él no puede ni engañarse ni engañarnos . Es el radicalismo cristian

La aceptación de la muerte

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Es muy conocido el texto cristológico de la Carta a los Filipenses (2, 5-11): “ Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús , el cual, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz ”. Hoy podemos fijarnos en la última frase. Tener los mismos sentimientos de Cristo, según San Pablo, es buscar ser verdaderamente humildes . ¿En qué consiste la humildad? Como decía Santa Teresa de Jesús: “ la humildad es la verdad ”. Hay una relación íntima entre estas dos virtudes humanas: la sinceridad y la humildad. Es más humilde el que vive en la Verdad . No es “su verdad”. Nuestra “verdad” subjetiva, necesita purificarse continuamente. Una manera de hacerlo es acudir frecuentemente al Sacramento de la Penitencia . Poco a po