Corpus Christi

En algunos lugares se celebró la Solemnidad del Corpus Christi el jueves pasado. En otro, se celebrará mañana domingo.


El Reinado Eucarístico (título del Tercer Tomo de los “Dictados de Jesús a Marga”) será la plenitud de lo que ahora ya podemos pregustar. La Eucaristía es el Centro del Universo, el Centro de la Iglesia, y debería ser también el Centro de nuestra Vida, la Vida en Cristo.

En este “post” transcribimos algunos textos de que comunicó Jesús a Marga el 11 de marzo de 2015. En cursivas están las palabras de Marga. Las negritas son nuestras y también lo que se encuentra entre paréntesis cuadrados […].

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Mensaje de Jesús a Marga (11-03-2015) (completo)

—Jesús:

La política también se decidirá en el Sagrario, y no lo saben. También la batalla política depende del Sagrario. Todas vuestras cosas, toda vuestra realidad tiene su base y depende del Sagrario, y que pocos lo saben. Aquí está el centro de todo. Venid a Mí, a pedirme que controle vuestras diatribas políticas. Dadme a cancha y cabida en vuestras vidas, o no seréis capaces de hacer política ni de gobernaros.

¿Has visto que caos? (Nota: “Político”). Todo esto es por no ponerme a Mí en el centro de vuestras vidas.

¿Es Dios de un partido político? No. Dios puede ser hasta de todos los partidos políticos, porque Dios ama y no abandona hasta a los que luchan contra Él y contra su Iglesia.

Dios es Dios de todos los hombres. No existen criaturas de segunda y criaturas de primera, por pertenecer a una casta política cualquiera. Todos sois criaturas del Señor. Por todos morí y por todos resucite.

¡Si todos los partidos políticos dirigieran su vista ante el Sagrario, otras cosas os pasarían! Otras cosas sucederían.

Yo invito a todos los partidos políticos a venir a Mí, ante el Sagrario. Quisiera que vinieran, aunque fuera sólo por «probar otras experiencias», incluso esos que me persiguen.

Incluso un masón, que en el grado alto ha entregado su alma a Satanás, puede venir a Mí y arrepentirse, y Yo borrar sus pecados, y hacer como si no hubiera pasado nada. Y esperar la misericordia también de vosotros, sus hermanos, a los que tantas trabas puso e incluso asesinó. La masonería propugna el asesinato de inocentes que es el aborto y los niños impúberes. Aun esos niños asesinados, aun de esos, un masón puede esperar el perdón. Aun de todos los cristianos perseguidos y martirizados por su fe, un combatiente contra la fe cristiana, puede y debe esperar el perdón. Porque para que esos hombres sean aceptados a la vida eterna, Yo les exijo el perdón a sus enemigos, incluso sus cautivadores y sus maltratadores.

—¡Dios de mi vida! ¡Es fuerte esto de ser cristiano!

Ser cristiano es para valientes. Ser cristiano es para almas fuertes y magnánimas, almas que siempre tiran a más y van por lo alto. No para almas tibias, no para perezosas y pusilánimes, no para las de miras cortas y egoístas, no para esconderse en ratoneras ni madrigueras de animalillos asustadizos.

¡Ser cristiano es para ir gritar al mundo entero! ¡Ser cristiano es para salir y dar al mundo! (Cfr Mt 28,19). Ser cristiano es para dar y recibir la Luz del mundo (Cfr. Mt 5,14-16). Es para alumbrar al mañana. Es para ser sal de las gentes (Cfr. Mt 5,13), levadura que fermenta a la masa y hace crecer la pieza (Cfr. Mt 13,33), la materia que se le ha entregado, de parte de Dios. El que fructifica sus talentos (Cfr. Mt 25,14-30). El que me da a conocer. El que lleva a todos el Amor de Cristo. El que me irradia.

¡Un cristiano goza de la Vida de Cristo! Con esto lo tiene todo. ¿Qué más pedir? Le podrán arrebatar todo, pero no le podrán arrebatar a Cristo. Ese-Yo permanezco con él en intimidad, de vida (Cfr. Jn 15,4ss), desde que en su bautismo dijo o dijeron por el «Sí», y no le será arrebatado.

Por eso, ¿Qué envidiar?, ¿qué exigir a los no-cristianos?, ¿qué reprochar a los que os persiguen? ¿Que su vida es más holgada? ¿Si holgan aquí y pierden la vida en la Eterna?... (Cfr. Mt 16,26), ¡oh, infeliz desdicha...!, desearan no haber holgado nunca.

Y vosotros, con penalidades ¡que sabéis y estáis ciertos que son pasajeras!, ¿qué esperar?, ¿qué exigir? ¡Si Conmigo lo tenéis todo!

Venid Conmigo, a Mí (Cfr. Mt 11,28), a vivir una vida plenamente eucarística, y sabed y conoced, ¡degustad! lo que es Bueno, lo Bello, lo Hermoso, lo que no es de esta tierra, pero está en ella para acompañaros. El Cielo, que ha bajado y con el que podéis tomar contacto en mis iglesias. Vuestro Tesoro. ¡Aquí! tenéis la Riqueza. Aquí, la Sabiduría. Aquí el Amor, el que os falta o el que quiero derrochar en vosotros, ¡porque quiero y Soy Dios! ¡Porque quiero amaros, porque quiero «achucharos»!, porque me entrego a vosotros cual Esposo (Cfr. Is 62,5), en esa entrega Total que nada ni nadie podrá nunca entregaros a vosotros. En la Entrega de Dios, de Dios-con-vosotros, de Dios hecho Hombre, de la Divinidad, de la Trinidad materializada.

—¿Materializada?

En una apariencia de pan. En una materia que podéis palpar —aunque solo mis manos consagradas quiero que lo hagan—, pero experiencia tenéis que me dejo coger por aquel que viene y lo hace. Materia que podéis consumir. Materia que está reservada y abandonada por vosotros en el Sagrario. Es el Cielo hecho materia [ver Nota al final del “post”, con una explicación teológica de las palabras de Jesús].

—¿Si? ¿Esto no será una herejía?
(Sonríe)

Haces bien en preguntármelo, hija, porque así ven en tus escritos lo que te asombra. Pero tu conocimiento interno te indica que esto lo estas oyendo directamente de Dios.

Tus ojos ven una Forma. Tus manos, sacerdote o consagrado, saben que tocan una materia. Pero no es lo que parece: se ha cambiado la sustancia de lo que en un principio se ofreció en la patena. Y ahora, eso con apariencia de pan, es «Yo Soy», es Ese, no Eso. Es Personal. Y Jesús es Dios. Dios: Tres Personas distintas, y un solo Dios Verdadero. En Jesús está la Trinidad.

—¿La Eucaristía es también Espíritu Santo y Dios Padre?

Sí, porque en Jesús esta Dios Padre y Dios Espíritu Santo.

—¡Ay, qué lío! La Eucaristía es Jesús... Es la Segunda Persona, no la Trinidad.

La Eucaristía es el Universo.

¿Es el Universo?

Es la Fuerza que crea y puede destruir el Universo.

¿En la Eucaristía está contenido el Universo?

Si.

—¡¿Qué?!

Soy Dios: En Mí, esta Todo

—(Jesús, desde el Tabernáculo, abrió los brazos, refulgente)

Cuando venís a la Eucaristía, venís a la Historia de la humanidad, también.

¿No queréis aprender Historia? Venid a aprenderla a través de Mí.

En Mí, Eucaristía, está el pasado, el presente y el futuro.

—Pero la Eucaristía irrumpió en la vida del hombre en un momento histórico, y cuando acabe el mundo, acabara.

La Eucaristía no pasará. Yo Soy la Eucaristía.

—(Y Jesús abría más sus brazos. Ahora parece que está en el Cielo)

No habéis descubierto todavía, hombres de todos los tiempos, qué es la Eucaristía. No lo habéis descubierto todavía.

Ya ti te lo quiero revelar.

—Déjame primero, Jesús, que vaya donde mi Director a decirle y pedirle permiso si debo seguir por aquí, si esto es correcto. Si lo escucho de Ti. Pero me parece novedoso. No lo he oído nunca.

Porque Yo nunca jamás lo he dicho. Y Yo te lo quiero comunicar a ti.

—(Cuando Jesús dice « Yo», es como un Nombre Personal: « Y Yo: Dios Padre, Hija y Espíritu Santo, te lo quieren comunicar a ti»)

—¿Gloria?

Gloria al Padre, a Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Amen.

—Amen.

Margarita, tú puedes cambiar la historia.

—¿En qué sentido?

Bástate que te digo: tú puedes cambiarla, siendo simplemente fiel a tu misión.

Y di: «Te alabamos, Cristo, etc...».

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Nota: En este texto hay frases «duras» (Cfr. Jn 6,60), pero que abren estupendas perspectivas para una comprensión más profunda de la Eucaristía en, al menos, tres dimensiones: Respecto a la Santísima Trinidad, al Cielo y al Universo.

1°.- Es evidente que la Santísima Trinidad es Espíritu puro. Ahora bien, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hace Hombre y se queda con nosotros en las especies eucarísticas, materiales. Ahora bien, Jesús forma unidad con el Padre: «El Padre y Yo somos uno» (Jn 10,30) y con el Espíritu Santo. Por lo tanto, al presentarse a nosotros el Hija bajo las especies sacramentales, materiales, puede decirse de alguna manera que la Santísima Trinidad se nos hace presente de forma material. No olvidemos que la Trinidad tiene una sola y misma operación, si bien cada Persona divina realiza la obra según su propiedad personal. Toda la Economía divina es obra a la vez personal y común. (Cfr. CEC 258s). «El mundo fue creado por las tres Personas como un único principio divino, pero cada una de ellas realiza esta obra común según su propiedad personal.» (Francisco: Encíclica «Laudato si, (24-05:2015), 238): Por eso, la Eucaristía no puede contemplarse sin la presencia y actuación de la Santísima Trinidad, si bien es solamente la Segunda Persona la que está presente con una «presencia real» (CEC 1374). «La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho Hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a Él». (Francisco: Encíclica «Laudato si, (24-05-2015), 236).

.- Respecto al «Cielo hecho materia», recordemos que el Cielo es «estar con Cristo» (cf. Jn 14, 3; Flp 1, 23; 1 Ts 4,17; CEC 1025), y que «donde esta Cristo, allí está el Reino» (CEC 1025). En la Eucaristía estamos unidos con la Liturgia del cielo» (CEC 1326). «La Eucaristía nos une ya desde ahora a la Iglesia del Cielo» (CEC 1419). Por eso, podríamos decir que en las especies sacramentales, materiales, podemos «tocar» el Cielo.

.- Podemos decir que la Eucaristía es como el centro y razón de ser de todo el Universo. (Cfr. Col 1,15ss; Ef 1,10). Es, como afirma el Concilio de Trento, «Memorial de sus maravillas» (Sal 111,4; DS 1638: 10-11-1551). «La Eucaristía es «el misterio que resume todas las maravillas que Dios realizó» (cf. Santo Tomas de Aquino, De sacr. Euch., cap I.» (Juan Pablo II: 25-06-2000). Está por encima de la naturaleza: «Supera las leyes de la naturaleza y constituye en su género el mayor de los milagros» (Pablo VI: Encíclica Mysterium Fidei (03-09-1965), 6). «Cristo, mediante la Eucaristía, supera el espacio y el tiempo». (Juan Pablo II: 25-05-96). «Dios es el Origen, Guía y Meta del Universo» (Rm 11,36). «En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del Universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico. «¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo». (Juan Pablo II, Carta enc. Ecclesia de Eucharistia (17 abril 2003), 8: AAS 95 (2003), 438).» (Francisco: Encíclica «Laudato si'», (24-05-2015), 236). La Eucaristía no es el Universo, evidentemente, en sentido panteísta, sino el Corazón del Universo, donde este encuentra su sentido, vértice y plenitud. Es iluminador leer el Himno de Col 115-20 referido al Cristo Jesús eucarístico.



Comentarios

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  2. Pero, es que donde está Jesús, está el Padre y el Espíritu Santo, es algo que me lo repito cada vez que estoy en misa, el Cielo entero está allí, alguna vez meditaba sobre la búsqueda del centro del Universo: qu el Big Bang, que el heliocentrismo, que el geocentrismo, y pensaba en una tesis doctoral de Suquía Goicoechea, uno que fue Obispo español, sobre "La misa en la Espiritualidad de San Ignacio de Loyola" y en un pasaje decía este autor que, Ignacio "allí lo hallaba todo" en la Eucaristía, en la misa, y yo reflexionando en todo esto del centro del Universo y lo de Iganacio, me decía, lo descubría: "El centro del Universo es la Eucaristía, es Jesús, es la Trinidad; ¿El Universo en una cáscara de Nuez? ja, el Universo en un pedazo de pan transubstanciado en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús... La única sustancia indestructible del Universo es Jesús, Su Carne, Su Sangre, Cristo es el Centro del Universo; ya lo decía San Pablo: "Éste es el plan
    que había proyectado realizar por Cristo
    cuando llegase el momento culminante:
    recapitular en Cristo todas las cosas
    del cielo y de la tierra."

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