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Mostrando entradas de mayo, 2014

La Promesa del Espírtu Santo

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Nos acercamos rápidamente a la Solemnidad de Pentecostés. Mañana celebraremos el Sexto Domingo de Pascua. Dentro de pocos días, el jueves, comenzaremos el Decenario del Espíritu Santo. La Iglesia, nos prepara para que, en estos días finales del Tiempo Pascual, aumentemos nuestra devoción al Gran Desconocido, como se ha llamado a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Los apóstoles viajan fuera de Jerusalén, para imponer las manos a los discípulos bautizados, que aún no han recibido al Espíritu Santo (ver Primera Lectura). Son conscientes de que, a partir del día de Pentecostés, Cristo está presente entre ellos de una nueva manera. Ya no lo podían ver con los ojos de la carne, ni oír sus palabras como lo habían hecho mientras el Señor caminaba con ellos por Palestina. Pero Cristo no los ha dejado huérfanos. Continúa muy cerca de cada uno de ellos. Lo hace por medio de su Espíritu, que les recuerda lo que Él les había dicho y les enseña toda la verdad: lo que necesitan conocer pa…

"Yo soy el Camino"

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El V Domingo de Pascua, en el Ciclo A, nos presenta tres lecturas llenas de contenido para meditar. Todas están centradas en Jesucristo Resucitado. Los apóstoles desean dedicarse a la oración y al ministerio de la Palabra (cfr. Primera Lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles), para poner en el centro del mundo la Piedra Angular que desecharon los constructores, es decir, Jesucristo (cfr. Segunda Lectura, tomada de la Primera Carta de San Pedro), convencidos de que Cristo es el Camino para llegar al Padre (Evangelio, tomado del Evangelio de San Juan). 

En el capítulo 14 de su Evangelio, San Juan nos relata una conversación del Señor con sus apóstoles, en el clima de la Última Cena. Jesús les anuncia su próxima partida al Padre. Tomás, con gran franqueza y confianza, le dice que no saben dónde va y, por lo tanto, tampoco pueden conocer el camino hacia el Padre. Por su parte, Felipe le pregunta al Señor cuál es su relación con el Padre. 
Jesús revela su íntima unión con el Padre:…

El Buen Pastor da la vida por sus ovejas

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Mañana la Iglesia celebrar el Cuarto Domingo de Pascua, el Domingo del “Buen Pastor”. Es, por tanto, una buena ocasión para reflexionar sobre la figura del buen pastor en la Iglesia, y pedir al Señor que nos conceda sacerdotes santos y fieles, que sepan identificarse plenamente con Cristo.

Veamos algunos rasgos del buen pastor, siguiendo la Liturgia de la Palabra de este Domingo.
El día de Pentecostés, Pedro pronuncia un discurso memorable. Gracias a sus palabras, ungidas por la fuerza del Espíritu, se convirtieron aquel día tres mil personas.
Pedro ejerce su ministerio de pastor y de pescador de hombres.
¿Cuáles eran los argumentos de Pedro en esa ocasión? (cfr. Primera Lectura, tomada de Hch 2, 14.36-41).
Cuando los que escuchaban preguntan a los apóstoles: ¿Qué tenemos que hacer, hermanos?, Pedro toma la palabra y dice: «Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vo…

Caminar con Jesús hacia la Verdad

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En el III Domingo de Pascua, la Iglesia medita sobre el encuentro de Cristo con los discípulos de Emaús. Nosotros también nos uniremos a esta reflexión. Esta página del Evangelio de San Lucas (cfr. Lc 24, 13-35), nos puede sugerir muchas consideraciones que harán un gran bien a nuestra alma, si sabemos escuchar lo que el Espíritu Santo desea enseñarnos.

El mismo día de la Resurrección del Señor, dos de sus discípulos recorren el camino que había entre Jerusalén y Emaús (unos 15 kilómetros). Van cabizbajos y hablando de todo lo que habían presenciado sobre la muerte de Jesús.
Y Jesús “se acercó y caminaba con ellos, pero sus ojos estaban incapacitados para reconocerlo”. Sucede lo mismo que a las mujeres y a los apóstoles: al principio no lo reconocen.
También Jesús camina a nuestro lado. Está muy cerca da cada uno de nosotros. Nunca nos deja y se hace el encontradizo. Lo que pasa es que nosotros, a veces, no lo podemos reconocer. ¿Por qué? Porque tenemos, como los discípulos de Emaú…