sábado, 19 de enero de 2019

Hacerse pequeños de manos de María


El 2° Domingo del Tiempo Ordinario está centrado en la escena que nos relata San Juan en el 2° capítulo de su evangelio: las Bodas de Caná.   

Bodas De Caná, Detalle, Mosaico, Iconografía 

La 1ª Lectura, tomada del capítulo 62° de Isaías, se puede resumir en el v. 5:

“Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores. Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo”.

Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo (cfr. la 2ª Lectura de la Misa: 1 Cor 12, 4-11). Cristo es el Esposo, la Iglesia la Esposa. Todos los que formamos parte del Cuerpo de la Iglesia, de alguna manera, estamos desposados con Cristo, el Esposo. La mística esponsal es una realidad. Es el Amor del Creador por cada hombre o mujer, que es infinito, que es puro y se da plenamente.

La Iglesia quiere introducirnos en este nuevo Año Litúrgico con esta imagen: el amor de los esposos. Jesús hace su primer milagro en una boda, porque su Madre intercede por los jóvenes esposos que se han quedado sin vino. ¡Qué entrañable escena! ¡Qué sencillez vemos en los diálogos que San Juan nos presenta en Caná!

Vale la pena fijarse en la sencillez de los criados que siguen dócilmente el consejo de María: “Hagan lo que Él les dirá”. Se hacen como niños, con María.

Para tratar de comprender un poco más el Amor de Dios por cada uno de nosotros, es excepcionalmente útil leer y meditar los mensajes que recibe Marga (cfr. La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, en www.vdcj.org).

En los primeros dos post de este año 2019 hemos trascrito y comentado brevemente el mensaje recibido, de Jesús, el 22 de septiembre de 2015, que es muy rico y profundo. Continuamos con él ahora en este nuevo post.

Lo que está en cursivas es de Marga. Lo que está entre corchetes y en negritas es nuestro.  

-------------------------------

Mensaje de Jesús a Marga (22 de septiembre de 2015)

Jesús, anuncias lo de otros tiempos, y parece que no llegan.

[Las intervenciones de la Virgen, o del Señor, en los tiempos que vivimos son muy frecuentes. Sin embargo, parece que sus mensajes son inminentes, pero tardan en llegar. Aparentemente, quizá vemos que todo está tranquilo, al menos en el pequeño mundo en el que nos movemos. Y el Señor nos ayuda a abrir los ojos y a estar vigilantes]

Estáis metidos en ellos. No te equivoques, que estáis ya metidos en ellos.

La característica de estos Tiempos es que vienen sin ser vistos. No se aprecian, no se ven ni se notan. Para los que no están avispados, no, no se ven. Hace falta tener mucho discernimiento para ver. Si os faltan los guías no veréis.

[Esto que dice Jesús no es una invitación a dejarnos llevar por la curiosidad de las noticias que no faltan todos los días. El Señor quiere que sepamos discernir entre el bien y el mal, en nuestra vida y en la de los demás. Y eso sólo se consigue si somos almas de oración]

¿No has visto, hija, cómo muchos  de los que se   creen «centinelas en vela» están equivocados y equivocándose con respecto a mí Papa? Y ellos se creen tan en vela, tan atentos, tan estudiosos de las Escrituras, tan sabios. ¡Incluso se creen con la Virgen! Se creen con mi Madre, pero no la hacen caso. ¿Cómo estar así con Ella?

[El verdadero estudio no es la mera curiosidad intelectual o el deseo de estar al tanto de las novedades en la Iglesia, sino el diálogo lleno de confianza que tenemos con Jesús y con su Madre: la capacidad de escuchar sus inspiraciones. El Papa Francisco es el Papa de Jesús: es “su” Papa, por lo tanto legítimo e instrumento de Dios para la Iglesia en la época en que vivimos. Como todos los humanos, puede tener errores, pero los buenos hijos saben discernir la entidad de esos errores, comprenderlos y buscar los muchos aspectos positivos de las palabras y acciones de sus padres]

Ella les habla de ayuno, de oración y sacrificio, y no lo practican.  Se quedan sólo con las predicciones de acontecimientos. Y estas predicciones, sin el discernimiento adecuado, pueden llevar el alma a gran confusión. Y  un alma no tiene el discernimiento adecuado si no hace oración y penitencia.

[Primero, cada uno tenemos que comenzar por limpiar y poner en orden nuestra casa. Si no, lo demás es inútil. Y la nuestra casa principal es nuestra alma: se necesita oración y penitencia para limpiar y ordenar nuestro interior]

Háblame, hijo mío (Nota 301: Habla a las almas), de tu penitencia, te diré cómo tienes tu corazón.

[La verdadera penitencia es una actitud profunda de deseos efectivos de conversión, reconociendo todo el mal que hay en nuestra vida y estando dispuestos a cambiar de vida, cada día]

Mis amados profetas, profetas de estos Tiempos, el Es­píritu Santo quiere estar grande con su pueblo (Nota 302: Cfr. Sal 125) a través de vosotros. Dejad que fluya a través de vosotros. No ten­gáis miedo de lo que pueda pediros. Lo que pueda pediros nunca será por encima de vuestras fuerzas y nunca os hará mal, ni a vosotros, ni a los otros.

[Es la plena confianza de que estamos en manos de Dios. No nos equivocaremos si buscamos estar siempre en su presencia]

Querida, si Yo hubiera visto que no erais necesarios para mi pueblo vosotros, los profetas, no os habría dado (a ellos). No os habría suscitado. Todo esto es porque es muy necesario para la Iglesia; y gracias por prestarte a ello.

[Las palabras de los “actuales profetas” que suscita en el mundo el Señor, no pueden caer en saco roto. Son perlas preciosas que nos da Dios para que las utilicemos bien, las difundamos —cada uno de la manera más oportuna— y las pongamos en práctica]

Todos esperando y expectantes a que salga este Tercer Libro [que fue editado a principios de 2016]. En él has de decirles, de mi parte: Que nadie que se crea salvo por sus méritos, se salvará. Que tienen que ha­cerse muy, muy, muy pequeños, y de manos de María. Que sin la Virgen, no hay salvación en estos tiempos.

[¡Qué consejos más preciosos!: ser pequeños, muy pequeños; es decir, luchar por ser sencillos y humildes, desterrara todo asomo de soberbia en nuestra vida, confiar plenamente en Dios, estar alegres siempre… Y, esto, con Nuestra Señora, aprendiendo de Ella todos los días]


No hay comentarios:

Publicar un comentario