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Mostrando entradas de diciembre, 2018

Gloria a Dios en el Cielo

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Los ángeles de la Navidad cantan una sola canción: “Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14). Otra versión dice: “a los hombres que ama el Señor”.   

Recientemente, Mons. Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei, escribía: “Cada año, el eco de este canto llena el mundo entero, avivando en nosotros una alegre esperanza” (Mensaje de Navidad, 16 de diciembre de 2018) (ver aquí).
Lo primero es la gloria de Dios. Toda la creación le da gloria, lo alaba, lo bendice, le da gracias. La creación entera se alegra con el nacimiento del Niño Dios, del Hijo, de la Palabra de Dios Vivo. Si contemplamos con detenimiento el Misterio de la Encarnación, deberíamos de saltar de gozo y permanecer así sin dejar de dar gloria a Dios.
Pero también la segunda parte del canto angélico es importante: “y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. San Ireneo de Lyon lo expresaba muy bien cuando escribía: “gloria Dei vivens homo; vita autem hominis cognitio Dei

Duérmete

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Los Villancicos son las canciones del Tiempo de Navidad. Sin embargo, se suelen cantar también durante el Adviento porque el alma cristiana no puede esperar, cada año, a que nazca el Niño, cuando sabe que ya ha nacido y que se alegra con nuestros cantos sencillos.

Hay diferencias entre las canciones de Navidad en las diversas lenguas: carol en inglés, noël en francés, laude en italiano, weihnachtslied en alemán, vilancete en portugués… Pero también hay mucho en común entre ellos: son cantos de amor y alegría; de agradecimiento y compasión por el Niño pequeño que pasa frío en el Pesebre.
En el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) la primera acepción de “villancico” es la siguiente: “canción popular, principalmente de tema religioso, que se canta en Navidad y en los días cercanos a esta fecha”.
Los villancicos castellanos derivan de las cancioncillas o cantigas populares que cantaban los villanos (habitantes de las villas), con motivo de las fiestas religiosas, en la España moz…

Domingo Gaudete

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Mañana celebramos el Tercer Domingo de Adviento o “Domingo Gaudete”. La Navidad está ya muy cercana. Para prepararnos, hemos recogido tres reflexiones de Benedicto XVI, durante el rezo del Ángelus, en 2006, 2009 y 2012, sobre este domingo. Buena lectura. Las negritas son nuestras.

1. Benedicto XVI, Ángelus, 17 de diciembre de 2006
Queridos hermanos y hermanas:
En este tercer domingo de Adviento la liturgia nos invita a la alegría del espíritu. Lo hace con la célebre antífona que recoge una exhortación del apóstol san Pablo: "Gaudete in Domino", "Alegraos siempre en el Señor (...). El Señor está cerca" (cf. Flp 4, 4-5). También la primera lectura bíblica de la misa es una invitación a la alegría. El profeta Sofonías, al final del siglo VII antes de Cristo, se dirige a la ciudad de Jerusalén y a su población con estas palabras: "Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, hija de Jerusalén. (...) El Señor tu Dios está…

La Inmaculada Concepción

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Los tres textos fundamentales que nos presenta hoy la liturgia de la palabra en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora están mutuamente relacionados.

Se pueden resumir en estas tres palabras: Gracia (2ª Lectura), Pecado (1ª Lectura) y Gracia (Evangelio). Dios nos creó para ser santos en su presencia. El hombre, libremente, se desvió del de Dios. Dios ofrece al hombre la reparación del pecado y la vuelta a la gracia, a través de María, en Jesucristo.
El Salmo responsorial es un canto de acción de gracias y alabanza al Señor por los dones que nos concede continuamente: “Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas” (Salmo 98).
Veamos las frases centrales de las tres lecturas.
“Él [Dios Padre] nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan…

Vigilar y esperar

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El obispo Philip Egan, de Portsmouth (Inglaterra), escribió la semana pasada en el boletín de noticias que había recibido una copia de la relatio o informe oficial sobre el milagro atribuido a la intercesión del beato John Henry Newman (1801-1890), según informa el Catholic Herald: «Parece que, si todo va bien, Newman podría ser canonizado el próximo año» (cfr. la noticia en InfoCatólica).

Es una gran noticia. Rezamos para que todo se desarrolle bien y el Papa Francisco pueda canonizar en 2019 a este gran hombre, que ha influido tanto en la Iglesia.
Con motivo de este anuncio, transcribimos parte de un sermón que predicó el Cardenal Newman. Pertenece al 4° volumen de sus sermones parroquiales.
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"Estad alerta, vigilad: pues no sabéis cuándo es el tiempo». Esta misericordiosa advertencia es tan precisa, tan solemne, tan seria, que debería estar siempre presente en nuestros pensamientos. El Salvador había predicho de ant…