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Mostrando entradas de mayo, 2017

"Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo"

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Después de la Resurrección Jesús, durante cuarenta días, enseñó muchas cosas a sus discípulos, “por medio del Espíritu Santo” (cfr. Primera Lectura de la Solemnidad de la Ascensión del Señor, Ciclo A: Hch 1, 1-11).

Ahora, veinte siglos después, el Espíritu santo no se cansa de enseñar, aunque nosotros sí de aprender.
Diez días después de su Ascensión a los Cielos, los apóstoles serán “bautizados con el Espíritu Santo” (ibídem). Sin embargo, la actividad del Paráclito sobre ellos ya había comenzado, de una manera nueva, desde el día de la Resurrección, cuando, al atardecer, Jesús se presenta en el Cenáculo y les dice: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengan, les son retenidos” (Jn 20, 22.23). La Iglesia ha entendido siempre —y así lo ha definido— que Jesucristo con estas palabras confirió a los Apóstoles la potestad de perdonar los pecados, poder que se ejerce en el sacramento de la Penitencia.
Durante cuarenta día…

Dar razón de nuestra esperanza

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Estamos terminando el Tiempo Pascual. Mañana celebraremos el Sexto Domingo de Pascua. En la Colecta de la Misa le pediremos a Dios que nos conceda “continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado”.

Los primeros cristianos daban razón de su esperanza “con incansable amor”. No se cansaban (en el espíritu) porque amaban mucho. Eso es lo que ahora necesitamos nosotros: amar. Así daremos razón de nuestra Gran esperanza a todo el que nos la pida (explícita o implícitamente).
La Primera Lectura (Hch 8, 5-8.14-17), relata la misión de Felipe en Samaria, y como después llegan Pedro y Juan para completar, con la imposición de las manos sobre los recién bautizados, la labor que había hecho el diácono. Reciben el Espíritu Santo: los confirman en la fe y les administran un nuevo sacramento para fortalecerlos contra las adversidades.
No hay página de los Hechos de los Apóstoles en la que no aparezca, de una u otra manera, la acción del Espíritu …

Primera aparición de la Virgen de Fátima (13 de mayo de 1917)

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Nuevamente adelantamos nuestro “post” semanal, que ordinariamente publicamos los sábados. El motivo, en esta ocasión, es la preparación para el 100° aniversario de la primera aparición de la Virgen en Fátima, el 13 de mayo de 1917.


Como es natural, en los últimos días se ha escrito mucho sobre Fátima. Y no es para menos. Quienes hemos presenciado directamente un éxtasis de alguien a quien, en ese momento, Jesús o la Virgen le están comunicando algo (como, por ejemplo, nosotros tuvimos la dicha de vivir en Garabandal, durante el verano de 1962, en varias ocasiones), sabemos la huella profunda que deja lo sobrenatural en nuestras vidas.   
Es verdad que deberíamos “experimentar” esa huella cada vez que recibimos un Sacramento (como el de la Penitencia o el de la Eucaristía). En realidad, deberíamos estar continuamente dando gracias a Dios por la vida nueva que nos ha ganado con su muerte y resurrección; por la gracia que tan abundantemente nos otorga.
Sin embargo, los hombres necesitamos …

Mensaje urgente para España

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Adelantamos la publicación de nuestro “post” semanal, porque nos parece importante colaborar con la trasmisión de un mensaje doble (de Jesús y de la Virgen) que recibió Marga ayer, 1° de mayo (ver la página web de VDCJ). 

Es un mensaje urgente del cielo para España, especialmente para sus sacerdotes y obispos pero también para todo el pueblo. Los responsables de la web (VDCJ) nos animan a darlo a conocer a muchos: "difúndelo, porque eso es lo que nos piden Jesús y María".
El Papa Francisco, como todos los años en el “Domingo del Buen Pastor” (4° de Pascua) celebrará ordenaciones presbiterales. Por eso, los mensajes recibidos por Marga, ahora, son especialmente oportunos.
Los transcribimos a continuación. Entre paréntesis sencillos () y en cursivas ponemos las notas de Marga.
Un solo comentario nuestro: San Martín de Tour (fallecido en 397), ya anciano y muy desgastado, solía decir: “non recuso laborem”, es decir: “no rechazo el trabajo”. Es un buen consejo para todos los sac…