Conversión (5)

La llamada a la conversión es apremiante para los hombres de nuestra época. Nuestra Señora se hace eco de la Voz de Dios, Uno y Trino, y se dirige a nosotros, sus hijos, con voz maternal y tonos de urgencia (cfr. los Tomos primero y segundo de los “Dictados de Jesús a Marga”, La Verdadera devoción al Corazón de Jesús y El Triunfo de la Inmaculada).

Graham Gercken 1960 | Australian Impressionist Landscape painter

Ya está a la venta el Tercer Tomo de esos mensajes ("El Reinado Eucarístico"), que se puede pedir a través de la web oficial (vdcj.org).

Continuamos reproduciendo textos de los dos primeros tomos, que nos ayuden a vivir esta Cuaresma con más deseos de conversión.

Añadimos un breve comentario, entre paréntesis cuadrados, a cada mensaje. Las negritas son nuestras.

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Mensaje de la Virgen (29 de mayo de 2003)

Importancia de estar en Gracia, importancia, importancia de estar en Gracia.
Conciencias adormecidas, acalladas, acomplejadas, laxas... que llegará un momento en que despertarán de repente, bruscamente, para hacerlo rodeadas de montañas de estiércol y podredumbre, para asustarse tanto que incluso perderán la vida.
Una persona que piensa que vive en el campo de rosas de su buena vida, rodeada de flores y de belleza -que es tan sólo apariencia de obras-, cuando por fin despierte de ese letargo, ¿qué crees tú que le sucederá, hija mía? Despierta rodeada de suciedad y de pobreza, de putrefacción de obras, de temor, de vaciedad, de podredumbre universal. Del susto, su alma puede no poder resistirlo y o bien se desesperarán, o morirán, o se arrepentirán por fin a Mí, pero después de soportar el sufrimiento atroz de ver qué abominación son a Sus Ojos [Nota de Marga: “de Dios”] la obra de sus manos [Nota de Marga: “del hombre”] que creían limpia.
¿Por qué preferir esperar que llegue aquel día si ahora os es dado el tiempo, el tiempo de conversión? (…).
Pero Dios todavía no te ha llamado a su Presencia y puedes convertirte. Agradéceselo, que te deja todavía el tiempo de conversión. Y aprovéchalo. No te será dado otro (…).
No queda tiempo, no queda apenas tiempo de conversión, no queda apenas tiempo de salvación. Salvad vidas antes de que llegue el Desastre.

[Es urgente la llamada a la conversión. No podemos dejarla para más tarde. Ahora es el tiempo de la salvación y de la misericordia]

Mensaje de Jesús (19 de junio de 2003)

Si alguien se siente incomodado por la corrección, efectivamente, que lo deje. Porque si no está dispuesto a cambiar, mira que Yo no le quiero en mis filas. Quiero en mis filas a los que buscan la perfección y para ello se convierten de su antigua vida de pecado. Y quien no sea pecador y no necesite conversión, que se aleje de mi lado (cfr. Mt 9, 13). Que busque otros grupos de conversión con arreglo a sus conveniencias.

[Es necesario pedir la gracia de reconocer que somos pecadores: todos lo somos. Hay que aprovechar la Cuaresma para hacer un hondo examen de nuestra vida. Sólo así llegará la conversión]

Mensaje de Jesús (19 de agosto de 2003)

Hijos míos, las desgracias de mi parte son también gracias «a mansalva» para vosotros. Sabedlas aceptar. Así obtendré de vosotros la conversión (…).
«La noche de los gritos». Sí, mis niñas lo vieron. A unas niñas Yo se lo mostré [Nota de Marga: “Niñas de Garabandal”]. ¿Y cuáles fueron los frutos de esto? Arrepentimiento, arrepentimiento y conversión.

[A continuación transcribimos un texto del libro “Con Voz de Madre” (pp. 105 y 106):

La primera revelación sobre el Castigo se produjo al año de la aparición del Ángel, en las llamadas “noches de los gritos”, que tuvieron lugar el martes 19 de junio de 1962 y el miércoles 20, víspera de la solemnidad del Corpus Christi. El Padre García de Pesquera lo describe con detalle. El martes 19, a las diez y media de la noche, estaban Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz en el Cuadro. Las niñas lloraban y decían:
-“¡No nos digas eso! Llévanos a nosotras... ¡Que se confiesen... que se preparen!”.
A esa misma hora Conchita se encontraba en su casa. No asistió por tener mal una rodilla. De pronto, la niña se queda en éxtasis, toma una cuartilla y sosteniéndola por el borde inferior, ¡en el aire!, empieza a escribir sobre ella. Cuando aquello había acabado, y estaba ya normal, entró Plácido Ruiloba, comerciante de Santander, muy afectado por una fuerte emoción, y exclamó:
–“¿No han oído los gritos que daban las otras niñas en "la calleja?".
–“No”.
–“¡Ha sido espantoso!".
Al día siguiente, por la tarde, hubo algunas confesiones de personas devotas. Después casi todo el mundo se puso a la expectativa de lo que pudiera ocurrir, pues todos estaban muy impresionados con lo de la noche anterior. Conchita también acudió. Hacia las 10,30 de la noche las niñas fueron al Cuadro como el día anterior. Durante la visión daban uno gritos impresionantes... y decían: "¡Espera! ¡Espera!... ¡Que se confiesen todos!... ¡Ay!... ¡Ay!..." La gente empezó a pedir y pedirse perdón públicamente. Exactamente seis años más tarde, el conocido albañil del pueblo, Pepe Díez, hablaba así a un matrimonio asturiano: "Miren, no es que quiera echármelas de valentón; pero yo soy un hombre que podemos decir no ha conocido el miedo (…). Pero aquellas noches de los gritos, reunidos todos allí en la oscuridad, oyendo a distancia los llantos y los chillidos de las niñas..., me temblaban de tal modo las piernas, que las rodillas daban la una contra la otra sin que yo lo pudiera remediar. Ustedes no pueden imaginarse lo que fue aquello. Nunca he vivido cosa igual".
El Padre franciscano presente, Félix Larrazábal, muy emocionado, rezaba en alta voz, y todos le seguían. Cuando cesaba un momento, las niñas, de la manera más angustiosa, volvían a llorar y a gritar, aplacándose de nuevo cuando proseguía el rezo. Al volver a la normalidad, hacia las dos de la madrugada, dijeron las niñas que ellas se quedaban allí, toda la noche, en oración. Los presentes hicieron lo mismo. El párroco, don Valentín, dice que se rezaron unos cuantos rosarios hasta las seis de la mañana. A esa hora empezó el desfile de confesiones. Se confesó todo el pueblo; y, al parecer, fueron confesiones de una sinceridad y arrepentimiento verdaderamente extraordinarios. Una verdadera conversión vivieron como nunca muchos de los hombres y las mujeres de Garabandal en las dos "noches de los gritos". Finalmente el 23 de junio de 1962 Conchita cuenta que la Virgen les añadió “que está llegando el Castigo. Como el mundo no cambia la copa se está llenando”. Meses más tarde, todavía se conservaba vivísima la impresión de aquellos días].



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