Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2015

La Divina Misericordia en Santa Faustina Kowalska (1)

Imagen
Reproducimos ahora algunos textos del Diario de Santa Faustina Kowalska, en los que aparece la expresión “Divina Misericordia”. Es una selección que nos ayudará a comprender mejor la primacía de la Misericordia de Dios, en el Año Santo de la Misericordia.

— Jesús me ordena celebrar la Fiesta de la Divina Misericordia el primer domingo después de la Pascua de Resurrección por el recogimiento interior y por mortificación exterior. Durante tres horas llevé un cinturón [de hierro], orando incesantemente por los pecadores y para obtener misericordia para el mundo entero; y Jesús me dijo: Hoy Mi mirada se posa con complacencia sobre esta casa (Diario de Santa Faustina, n. 280).
— 1934. Jueves Santo. Jesús me dijo: Deseo que te ofrezcas como víctima por los pecadores y, especialmente, por las almas que han perdido la esperanza en la Divina Misericordia (Diario de Santa Faustina, n. 308).
— Dios y las almas – acto de ofrecimiento. Ante el cielo y la tierra, ante todos los coros de los ángele…

La Cruz de Cristo revela el poder de Dios

Imagen
Al inaugurar el año paulino (28-VI-2008) en la Basílica de San Pablo, en Roma, Benedicto XVI expresaba con fuerza lo que significa la Misericordia de Dios en la vida del Apóstol de las gentes. En definitiva se trata del encuentro personal con Cristo Resucitado y con el misterio de su Cruz.


En sus escritos utiliza más las palabras “fe”, “verdad” y “amor”, relacionadas entre sí; y no tanto la palabra “misericordia”. Veamos un texto de esa homilía:
“En la carta a los Gálatas nos dio una profesión de fe muy personal, en la que abre su corazón ante los lectores de todos los tiempos y revela cuál es la motivación más íntima de su vida. "Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Todo lo que hace san Pablo parte de este centro. Su fe es la experiencia de ser amado por Jesucristo de un modo totalmente personal; es la conciencia de que Cristo no afrontó la muerte por algo anónimo, sino por amor a él -a san Pablo-, y que, como Resucitado, l…

Contemplar la Misericordia de Dios en Cristo

Imagen
En 1980, el año del sínodo que daría lugar a la Exhortación apostólica Familiaris Consortio (tan citada en el último sínodo de obispos), san Juan Pablo II publicó su segunda encíclica: la “Dives in misericordia”.

Al comienzo de este documento, el Papa nos da a conocer que lo escribe, como ya lo había hecho con la Redemptor Hominis, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II y “en correspondencia con las necesidades particulares de los tiempos en que vivimos”, “tiempos críticos y nada fáciles”.
Han pasado 35 años y podemos afirmar que nuestros tiempos son aún más críticos y difíciles; y más necesitados de la Misericordia de Dios.
San Juan Pablo II quería que contempláramos, en Cristo, el rostro del Padre, que es “misericordioso y Dios de todo consuelo” (2 Co 1, 3). El que ha visto a Cristo, ha visto al Padre (cfr. Jn 14, 8   s). 
Si queremos ser misericordiosos con nuestros hermanos, antes, tenemos que contemplar la Misericordia de Dios, en Cristo.
San Juan Pablo II nos rec…

El Aviso anunciado en Garabandal y la Misericordia

Imagen
El Año Santo de la Misericordia concluirá con la solemnidad de Cristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016. El domingo precedente (XXXIII durante el año, Ciclo C) es probable que sea el día del Aviso, según la hipótesis elaborada por Antonio Yagüe. Se puede ver la siguiente web sobre las apariciones de la Virgen en San Sebastián de Garabandal: Garabandal.it.



Efectivamente, ese domingo será el 13 de noviembre de 2016, cinco meses antes del día en que quizá ocurra el Milagro eucarístico que anunció la Virgen a las niñas de Garabandal.
El próximo viernes, 13 de noviembre de 2015, estaremos a un año del Aviso de Garabandal.
Como sabemos, el 1 de enero de 1965, Nuestra Señora reveló a Conchita, en Los Pinos (Garabandal) la naturaleza del Aviso que será enviado por Dios para la purificación de las conciencias y del mundo, en anticipación del gran Milagro que le seguirá, del cual ya les había hablado la Virgen con anterioridad (cfr. Con voz de Madre, pp. 113-114).
“Además de los tes…