La nostalgia del Corazón de Jesús

En este mensaje que transcribimos ahora, Jesús nos abre su Corazón. Podemos atisbar el Infinito Amor de Dios, que necesita nuestro pequeño amor. Dios está loco de Amor por sus hijos y desea que no seamos indiferentes a las abundantes gracias que nos da en todo momento (cfr. La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Dictados de Jesús a Marga: ver sitio oficial de VCDJ).


Mensaje del 15 de julio de 2008

Jesús:

     La palabra «devoción» está hoy día mal entendida.
     Piensan que hace referencia a unas prácticas caducas de «viejas» sin cultura.
     No. Devoción es tratar con amor a Aquel que nos amó primero.
     La «Devoción al Corazón de Jesús» la han confundido con unas prácticas externas que se iban apuntando en un papel mientras se cumplían, que no importaba cuan lejos su corazón estaba de Mí. ¿Para qué sirve eso? Nada, salvo para cumplir con una «moda pasajera»
     ¡Ah, hoy mi Corazón no está de moda! Nadie querría verse relacionado con Él ni con nada que lo recuerde. Y sin embargo, ¡cuánta necesidad tenéis de Él! Hoy más que nunca tenéis necesidad.
     ¡Oh, no te hablo de mis pequeños reductos fieles! Esos que me aman. Son la primicia de lo que Yo haré con vosotros. Te hablo de que hoy, en el mundo, se huye de mi Corazón. Hoy se rehuye mi vocación. Aun en los ambientes clericales. Aun en los Templos. Se arrincona mi imagen y todo lo que la recuerde. No movéis a los fieles a Mí, a mi Amor. ¿Cómo van a llenarse los Templos?
     Mi imagen es un medio para atraer a todos hacia Mí. Lo mismo que la imagen de la Cruz y mi imagen crucificado. Y de Mí, Resucitado, o en mi Infancia. Son un medio para atraer a los hombres a Mí. Son un medio para atraer a los hombres a la Eucaristía.
     Todavía medio más poderoso para atraer a los hombres al fervor eucarístico, es mi imagen de mi Devoción: El Sagrado Corazón de Jesús. Todavía medio más poderoso.
     ¿Por qué? Mira que, en ella, el Pecho está abierto, y Yo lo señalo (el Corazón). Yo os digo que os amo abiertamente. Os amo infinitamente, de una manera tal, que está abierta mi Entraña para que paséis a conocerme. «Dios-Hecho-Hombre» ha abierto su Entraña. Y por ese medio, se ha manifestado a vosotros. Os ha dado a conocer cuánto os ama, cuánto te ama. Esto es una imagen de lo que Dios hace, quiere hacer por vosotros. Mostraros su Infinito Amor.
     ¿Por qué la imagen del Corazón de Jesús está tan pasada de moda? A la gente ya no le interesa mi Amor. Ni tan siquiera para alcanzar la vida eterna.
     A quien dijeras que existe Dios, y que Dios te ama tanto, que está dispuesto a hacerse Hombre, a vivir como hombre y morir como malhechor, por ti, como un condenado, como un ajusticiado, sobre el que cae todo el oprobio del mundo, por ti... A quien dijeras eso... Pero ya no se cree más.
    ¡Oh, Marga! ¿Sabes?, no se cree en mi Amor. Los hombres caminan pesarosos y apesadumbrados, porque piensan que nadie les ama, ni aun Dios, si creen en Él. Piensan que les ha olvidado y que juega a capricho con los avatares de su vida. Que les espera para castigarles por algo que ni han hecho. Que nunca se ocupa ni se ocupará jamás de ellos y sus cosas.
     ¡He aquí que lo que enseña esta Devoción es radicalmente lo contrario! Enseña que a Dios le importas. Que está pendiente de ti. Que teje los hilos de tu vida. Que sobre ti tuvo y tiene un plan en la eternidad y para la eternidad de eternidades: anhela que te reencuentres con Él en el Paraíso Celeste, donde la dicha es eterna, sin fin.
     Sobre ti tiene el Plan de darte su Vida, su Verdadera Vida, porque estabais muertos para la Gracia en el pecado. Y la más mínima cosa de tu vida le importa y está pendiente de ella.
     Es Dios, pero necesita de tus consuelos y de tu amor.
     Eres importante para Él. Te ha asociado a su Redención del género humano.
     Si no le conoces ni le amas, le importa, le duele.
     Necesita y busca tu correspondencia a la Gracia, tu correspondencia a su Amor.
     Todos sois importantes en su Plan de Salvación.
     Como Él desea que estéis, es asociados a su Sacrificio Salvador.
     El Conocimiento de sus Secretos Profundos de Amor, lleva a querer asociarse a su Pasión y Resurrección. Lleva a hacerse uno con Él. A vivir en Él y de Él. Lleva a la vida eucarística. Porque en Ella, mi Amor ya no es sólo un símbolo.
     Venid y mirad cómo en la Eucaristía, mi Corazón no es sólo un símbolo o una imagen, sino que es realmente mi Corazón vivo y palpitante. Vivo por todos vosotros.
     Vivo en el momento de mi Sacrificio y en el momento de mi Resurrección.
     Vivo en mi Vida oculta y en mi Predicación.
     Vivo en el Seno de mi Madre.
     Vivo en la Gloria del Cielo.
     Es todo. En Ella mi Corazón es todo. ¡Oh, la Presencia Eucarística real y sustancial!
     En el Altar, os trasladáis al Gólgota.
     En el Altar vivís conmigo en mi Predicación.
     En el Altar pasáis a mi lado mi Infancia y Vida oculta con mis padres en Nazaret, en Egipto.
     ¡Oh, si entendierais esa realidad! Está todo ello vivido desde mi Corazón. Corazón de Hombre, Corazón de Dios.
     Uníos, en mi Eucaristía, al Amor con que Yo hice todo eso, desde la Creación, y al Amor que os tuve y os tengo. Participad de Él. Participad de mi mismo Amor. Y haceos, comulgándome así, otros Yo. Otros dioses. Otros hijos de Dios, como Yo. Sed hijos en el Hijo.
     Estos son los Tiempos en los que Yo revelé mis Secretos más profundos a Margarita, la niña de mi Corazón. Escuchad todos, pues, por su medio. Y tú, olvídate de ti misma.
     ¿Qué hay detrás de esa Puerta?
     Mirad, ved la Nueva Jerusalén. Ved la Nueva Creación. Que Yo empecé con la Nueva Eva. Yo, el Nuevo Adán.
     Mirad que Yo vengo para redimir y restaurar lo que estaba caído.
     Mirad y ved cómo no se ha logrado todavía culminar, aunque haya empezado, y cómo la Creación entera se encuentra gritando como en dolores de parto en la espera de que tenga ya lugar su feliz cumplimiento.
     Mirad. En el parto, la mujer sufre, y aun su criatura pasa por estrecheces antes de dar a luz y ver la luz. La Luz se encuentra al final de ese canal. Y nacerá para una vida nueva. Y la madre se alegrará haber logrado llevar por fin su hazaña a buen término.
     Vosotros sois esa criatura, y mi Madre es la Mujer que os da a luz.
     Nacéis como Yo nací. Nacéis en Mí.
     La Madre, en el momento de mi Nacimiento, no tuvo sus dolores, pero sí los tiene ahora. Os da a Luz en tremendos dolores de parto.
     Sois para Ella como ese momento de mi Muerte en el Calvario. En el que os dio a Luz a todos. Y aún continúa misteriosamente. Esperando el día de mi Feliz Resurrección. Ya realizada, pero sin realizar misteriosamente todavía en vosotros.
     Ese mundo Nuevo que la Creación entera espera, es el Mundo de la Renovación por el Espíritu. Donde todo será renovado en Cristo.
     El día del Parto, es un día muy Gris. Ese día, hasta mis Ángeles se taparán los ojos, porque todo el pecado tiene que ser destruido.
     El modo en que Yo lo destruiré no te será revelado a ti. Bástate saber que Yo lo haré. Y todos conocerán que Soy Yo y que viene de Mí. ¡Oh, los pecadores ya no tendrán ocasión de conversión!
     Antes quiero establecer en el mundo mi Devoción, para que todos puedan venir a Mí.
     Para eso tengo trabajando a mis pequeños arquitectos que, a manera de avanzadilla, cultivan en ellos mi Vida Eucarística.
     Se revolverá pueblo contra pueblo, nación contra nación.
     Estaréis divididos y se os perseguirá mucho, hasta llegar a la extenuación y al paroxismo.
     Tiempos están, no muy lejanos, en que muchos desearán no haber nacido. Tan grande es el sufrimiento que os está por venir. Unidlo todo al mío.
     Yo te enviaré a un sitio y a otro para difundir este Libro. Y serás perseguida. Más y más perseguida. Muy perseguida. Siente el rechazo de todos. Observa. ¿Qué ves?
     Invita a todos a la Unión Esponsal conmigo en la Eucaristía. ¡En un Tiempo en que estará abolida! ¡Invítales a amarme en Ella! Ve. Sube. No te prepares nada. Abre mi Libro al azar. Lee un mi Mensaje y háblales de ello según Yo te inspire.
     En algunas ocasiones, el demonio os pondrá tales trabas, que parecerá que nunca el acto tendrá lugar. Perseverad en las dificultades. Y mi Reino se propagará a través de vosotros.
     Notarás que de mis Palabras sale tal unción para mis enfermos, para mis almas enfermas, que tendrán el efecto de conversión.
          Corazón de Jesús: te has vuelto Loquísimo.
     ¡Sí! ¡Me he vuelto Loco por tu amor, por vuestro amor! Mi Corazón no encuentra más qué pensar, qué imaginar, qué plan trazar para que vosotros, los hombres, volváis a Mí (1).
     Por los pecados de la humanidad, Marga mía, he aquí que mereceríais ser destruidos. Y en su lugar, lo que Yo hago con vosotros es regar mi huerto, empapar mi tablar (2).

Notas:

(1) Empecé a leer la Encíclica Haurietis Aquas, como me dijo mi Director. Abrí el capítulo de «Grados de la devoción al Corazón divino». Encontré referencias al culto y a la imagen del Corazón de Jesús. Justo de lo que me había estado hablando Jesús previamente. Salí a leerlo fuera, al jardín. Y empezó a llover. Me resguardé en el tejadillo del porche, y pensaba cómo era el Señor, que estaba leyendo lo del Agua del Espíritu, y había meditado en el Corazón de Jesús y sus ondas expansivas que eran como de Agua refrescante, que nos transmitían la Gracia y justo llovía. Concretamente leía: «Por tanto, al ver que tan grande abundancia de saludables aguas, es decir, de dones celestiales...». Me preguntaba si relacionarlo, si tendría sentido con la lluvia. En ese momento y como respuesta, empezó a llover de manera superintensa. Después leo: «Porque ... para el pueblo de Israel, la razón suprema de obedecer a Dios no era el temor de las divinas venganzas, que suscitaban ... los truenos y relámpagos ... que salían de la cumbre del monte Sinaí». Mientras, oigo truenos. Y pienso en el Humor de Dios.

(2) En ese momento caigo en la cuenta que estoy mirando justo al huerto de la casa, mientras llueve. Al día siguiente, por la mañana abro la Biblia por Eclesiástico 24, y me doy cuenta que ahí estaba la frase de ayer: «Y Yo, como canal derivado de un río,... dije: Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar. Y he aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar. Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer. Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos ... para todos aquellos que la buscan».

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