El Padre Pío y Garabandal

Además, de entrañable amistad que tenía Conchita con la Madre Teresa de Calcuta, de la cual ya hemos dicho algo en otros posts de est blog, nos parece importante comentar también algo sobre las intervenciones de San Pío de Pietrelcina relacionadas con las apariciones de la Virgen en Garabandal.

 

En la página 146 de libro "Con Voz de Madre" (escrito sobre las apariciones de Fátima, Amsterdam y Garabandal) -que recientemente se ha publicado en España bajo el título de "Madre de Dios y Madre Nuestra"- se describe la relación del Padre Pío con Garabandal. Ya hemos tratado sobre su amistad con Joey Lomangino. Ahora transcribiremos algunos párrafos del libro mencionado, en los que se describen tres momentos importantes en la historia de Garabandal, relacionados con San Pío de Pietrelcina, y ocurridos en los años 1962, 1966 y 1968.   

Carta del Padre Pío (1962)

     En marzo de 1962 recibieron las niñas una carta en italiano del Santo Sacerdote estigmatizado Padre Pío de Pietrelcina, que tenía   fecha del 3 de marzo, donde se pone de manifiesto la relación, de origen sobrenatural, con las apariciones de Garabandal. Dice así: “Queridas Niñas: A las nueve de esta mañana la Santa Virgen María me ha hablado de vosotras, queridas niñas, de vuestras visiones y me ha dicho: Benditas niñas de San Sebastián de Garabandal, yo os prometo que estaré con vosotras hasta el fin de vuestra vida y vosotras estaréis conmigo hasta el fin del mundo y luego en el gozo del paraíso. Con la presente os remito una copia del Santo Rosario de Fátima que la Santísima Virgen me ha ordenado de enviaros. Este Rosario ha sido dictado por la Santísima Virgen y quiere que sea propagado para la salvación de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los peores castigos con que el buen Dios está amenazando. Una sola es la recomendación: REZAD y haced REZAR, porque el mundo está en el camino de la perdición. No creen en vosotras ni en vuestros coloquios con la blanca Señora pero creerán cuando sea demasiado tarde”.

Entrevista de Conchita con el Padre Pío (1966)

   Cuando Conchita fue convocada a Roma en enero de 1966, aprovechó para viajar con su madre a San Giovanni Rotondo donde pudo encontrarse con el Padre Pío. En aquella visita, él mismo comentó que había estado en Garabandal el día 18 de junio de 1965, probablemente en una de sus frecuentes bilocaciones. Como ya se ha indicado, en aquel día el Arcángel San Miguel se apareció a Conchita para dar el Segundo Mensaje. De aquella visita al Padre Pío cuenta Conchita lo siguiente: “Recuerdo que tenía el crucifijo besado por Nuestra Señora, y que dije al Padre Pío: «Esta es la Cruz besada por la Santísima Virgen. ¿Quisiera besarla?» Padre Pío tomó entonces el Cristo y lo colocó en la palma de su mano izquierda, sobre el estigma. Tomó entonces mi mano, que colocó sobre el crucifijo, cerrando los dedos de esa mano sobre mi mano; con su mano derecha bendijo mi mano y la cruz. Lo mismo hizo con mi madre cuando ella le dijo que por favor bendijera su rosario, también besado por la Virgen. Yo estuve de rodillas durante todo el tiempo que estuve ante él. Me tomó de la mano, con la cruz, mientras que me hablaba”.

Conchita recibe el "velo" que cubrió la cara del Padre Pío después de su muerte (1968)

     Cuando el Padre Pío murió en 1968, Conchita quedó desconcertada, ya que sabía que debía "ver el Milagro" anunciado por la Virgen en Garabandal. Pero unas semanas más tarde, el 16 de octubre de 1968, casi al anochecer, llegó a Garabandal un telegrama, que procedía de Lourdes y que urgía a ésta a ponerse inmediatamente en camino, para recibir algo de parte del Padre Pío. El Padre Alfred Combe y Bernard L'Huillier de Francia estaban en ese momento en el pueblo y accedieron a llevar a Conchita y a su madre a Lourdes. Partieron esa misma noche.

     En Lourdes se entrevistaron con los emisarios del Padre Pío de Italia, entre los cuales estaba el Padre Bernardino Cennamo, O.F.M. El Padre Cennamo dijo a Conchita que no había creído en las apariciones de
Garabandal hasta que el Padre Pío le pidió darle el velo que cubriría su cara después de su muerte. El velo y la carta fueron entregados a Conchita, quien preguntó al Padre Cennamo:

     -“¿Por qué la Virgen me dijo que el Padre Pío iba a ver el Milagro y él ha muerto?

     El Padre le respondió:

     -“El P. Pío vio el Milagro antes de morir. Me lo dijo él mismo”.

     Al regresar a casa, Conchita decidió escribir esto. Dice Conchita: “(...) Tenía el velo ante mis ojos mientras escribía cuando, de repente, toda la habitación se llenó con una fragancia. Había oído sobre las fragancias del Padre Pío, pero nunca les había dado mayor importancia. El cuarto entero olía con un perfume tan fuerte que comencé a llorar. Era la primera vez que me sucedió esto que ocurrió después de su muerte”.

Comentarios

  1. ¿Podrían por favor poner las fuentes de este interesante artículo? Me interesa darle difusión.

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    1. El artículo está tomado de: Pueblo de María, Con Voz de Madre. Saber escuchar, Rosario-Santa Fe 2012, pp. 146-147.
      Ver también: www.pueblodemaria.com

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