La Confesión: primera manera de protegernos del maligno

Tanto en Garabandal, hace 50 años, como ahora —por ejemplo, en los mensajes recibidos por Maria Divine Mercy—, Nuestro Señor y su Madre nos insisten en acudir con frecuencia a la Confesión sacramental y en acercar a muchas almas al Sacramento del Perdón.

San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, 
confesaba hasta 16 o 18 horas diarias

A mediados del siglo XIX, San Juan María Vianney fue el gran apóstol de la Confesión. "Hay que tener en cuenta —comenta uno de sus principales biógrafos— que el Cura de Ars no empleaba en cada confesión sino el tiempo estrictamente necesario, que confesaba durante dieciséis y hasta dieciocho horas en los días largos y que, a pesar de esto, la generalidad de los peregrinos, sobre lodo los diez últimos años de su vida, tenían que aguardar por espacio de treinta, cincuenta y sesenta horas, antes de poder llegar al feliz tribunal" (F. Trochu, El Cura de Ars, p. 341). ¡Cuanto necesita la humanidad volver a la práctica frecuente de la Confesión, como resultado de una conciencia más clara de que todos somos pecadores y necesitamos acogernos a la misericordia de Dios!

Cien años después, en los pueblos de la Europa católica, no se había perdido la práctica de acudir al Sacramento de la Penitencia, y San Sebastián de Garabandal, en Cantabria, no era una excepción. Veamos lo que sucedió el día del Corpus Christi de 1962.

En las dos noches anteriores a esa festividad (19 y 20 de junio), las niñas de Garabandal tuvieron una visión del Castigo que les había anunciado la Virgen si el mundo no se convierte. Fue tal la impresión que recibieron de ella que daban unos gritos impresionantes y decían, dirigiéndose a Nuestra Señora: "¡Espera! ¡Espera!... ¡Que se confiesen todos!... ¡Ay!... ¡Ay!...".   

Los que estuvieron en Garabandal esos días, después de haber acompañado a las niñas en oración, durante toda la noche, se dispusieron a pedir perdón al Señor por sus pecados. A partir de las 6 de la mañana, de aquel día del Corpus, comenzó el desfile de confesiones. Todo el pueblo se confesó y, al parecer, fueron confesiones de una sinceridad y arrepentimiento verdaderamente extraordinarios. Una verdadera conversión vivieron como nunca muchos de los hombres y las mujeres de Garabandal en las dos "noches de los gritos" (cfr. Pueblo de María, Con voz de Madre. Saber escuchar, pp. 106 y 107). 

Más tarde, Loli y Jacinta, dejaron por escrito, firmado de su mano, el siguiente testimonio: 
"La Virgen nos ha dicho que no esperamos el Castigo; pero sin esperarlo vendrá; porque el mundo no ha cambiado, y ya lo ha dicho con ésta dos veces; y no la atendemos, porque el mundo está peor; y hay que cambiar mucho, y no ha cambiado nada. Preparadvos (sic), confesar, que el Castigo pronto vendrá, y el mundo sigue igual... Lo digo: que el mundo sigue igual. ¡Qué pena que no cambie! Pronto vendrá el Castigo muy grande, si no cambia. MARÍA DOLORES MAZÓN, JACINTA GONZÁLEZ".
La señora María Herero de Gallardo recoge, el 7 de octubre de 1962, las impresiones de Loli, sobre lo que vieron las niñas en aquellas "noches de los gritos": 
"¡Oh! –exclamó la niña–. Aquello era horrible de ver. Nosotras estábamos totalmente espantadas... y yo no encuentro palabras para explicar aquello... Veíamos ríos que se convertían en sangre... fuego que caía del cielo... Y algo mucho peor aún, que yo no puedo revelar ahora. El mensaje que dimos entonces dice que no esperamos el Castigo, pero que, sin esperarlo, VENDRÁ... La Virgen pidió a todos que se confesaran y comulgaran".
Nuestra Señora recomendaba muchas veces a las niñas que acudiesen al Sacramento de la Penitencia, como un medio imprescindible para alcanzar la verdadera conversión interior.

En los mensajes recibidos actualmente por Maria Divine Mercy (The Warning), la palabra “confession” aparece 39 veces. En algunas pocas ocasiones se utiliza para aludir a la “Confesión Global”, es decir, al Aviso. Efectivamente, el Aviso será una forma de Confesión global, pues veremos con toda claridad nuestros pecados y le pediremos perdón al Señor por ellos con arrepentimiento sincero (cfr. mensaje del 21 oct 2011).

En los demás casos se refiere al Sacramento de la Penitencia. He aquí algunos ejemplos, muy claros, sobre la importancia que debe tener la Confesión sacramental en nuestra vida cristiana:
24 ene 2011: “La confesión practicada frecuentemente es un sacramento muy mal entendido. Sólo mediante la confesión semanal, en el confesonario, vuestra alma puede permanecer en estado de Gracia”. 
15 abr 2011: “Satanás, encontrará muy difícil atacaros si estáis en estado de Gracia, a través de la confesión y los Santos Sacramentos”. 
29 may 2011: “Católicos de todo el mundo, buscad la confesión ahora, si queréis beneficiaros de mi gran acto de amor y misericordia”. 
27 ago 2011: A los sacerdotes les dice Jesús: “Ha llegado el tiempo para que escuchéis confesiones (…). Negar a mis hijos el derecho a los sacramentos es imperdonable”. 
20 ene 2012: “Preparad vuestras almas ahora, hijos, yendo a la confesión, si sois Católicos, tan pronto como podáis”.  
14 jun 2012: En este mensaje se refiere al Aviso. “Ellos [quienes están en estado de Gracia] no sufrirán porque estarán en estado de Gracia, especialmente si reciben el Sacramento de la Confesión regularmente”. 
1 jul 2012: Los Sacramentos de la Santa Confesión, el Bautismo, el Matrimonio y la Sagrada Eucaristía deben ser preservados”.  
9 jul 2012: “Entre los Católicos, debéis recibir el Sacramento de la Confesión cada dos semanas si queréis permanecer en estado de Gracia”.  
17 jul 2012: “Vuestra propia confesión es importante y debéis tratar de recibirla una vez a la semana, de ahora en adelante”.  
25 sep 2012: “Solo hay tres maneras de protegeros del maligno. El primero es el Sacramento de la Confesión, pues limpia vuestra alma si estáis genuinamente arrepentidos [los otros dos son la devoción a la Virgen a través del Santo Rosario, y la Sagrada Eucaristía]”. 
21 nov 2012: “Mientras más recibáis los Sacramentos de la Sagrada Comunión y la Confesión, recibiréis más gracias”.

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